¡Pues a mi amigo se lo han comprado!

Aprender a valorar lo que tenemos resulta difícil en un mundo en el que reina la insatisfacción permanente, la gratificación inmediata, el usar y tirar y el bombardeo incesante de anuncios que te hacen creer que necesitas aún más cosas. No siempre conseguimos lo que queremos pero si aprendemos a apreciar lo que ya hay, la desilusión y la frustración se reducen al  mínimo. Quizás como adulto nos cueste menos entender esto, pero ¿y los niños que hacen uso del chantaje emocional para salirse con la suya? En este post te contamos cómo manejar esto y enseñarles a valorar lo que ya tienen.

Como te contamos en este post, para muchas familias con niños, estos tiempos de crisis son especialmente duros. Y por mucho que queramos transmitirles optimismo y calma, la dura realidad afecta a los pequeños, y mucho. Sin embargo, hay padres que, o por vergüenza o sintiendo que así les protegen, prefieren ocultarles la verdad o se entregan a sus chantajes aunque eso les suponga sacrificar algo importante. Aunque este no sea tu caso, debemos saber cómo manejar este tipo de situación porque lo que está claro es que el chantaje no funciona.

Todos usamos nuestras emociones para influenciar determinadas situaciones o para lograr una toma de decisión que nos favorezca. Esto es algo natural y el impacto muchas veces resulta positivo. Pero cuando se usan las emociones para intimidar o intentar chantajear, se vuelven nocivos. Si hemos observado que nuestros niños usan sus emociones y las nuestras para conseguir que les compremos un juguete más, un teléfono móvil o esas zapatillas que cree necesitar, quizás debamos revisar cómo nos comportamos nosotros cuando queremos algo.

En nuestro post, “5 errores que cometemos los padres“, el número 4 habla sobre el uso indiscriminado del chantaje. Algunos ejemplos que dimos son: Si te comes la verdura, te daré tarta de chocolate de postre. Si no haces los deberes, se lo diré a tu padre. Si te portas bien, te compro el videojuego.” Puede que de vez en cuando, te funcione, pero el uso indiscriminado del chantaje que hacen muchos padres, no es una forma de educar.

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En toda familia saludable, las decisiones se negocian y esto se hace a base de escuchar razonamientos y considerar todo lado del argumento. Una vez que se haya tomado una decisión es importante mantenerse firmes porque sino los niños aprenderán a usar esta estrategia cada vez que desean un premio o para seguir en control. Recuerda, una vez que las normas y las expectativas estén claras, la necesidad de manipular se reduce. Pero muchas veces no es fácil.

Cómo manejar sus chantajes

Cuando nuestros hijos nos piden algo y les contestamos que no, lo más probable es que nos lo vuelvan a pedir un rato después. Si en lugar de un simple NO, haces para que entiendan el por qué de tu postura, es más eficaz. Pero si esto no termina de encajar, en este artículo hemos descubierto una idea que te servirá para negociar sin tener que repetirte tantas veces. El concepto es muy simple y muy eficaz.

La próxima vez que tu hijo te vuelva a pedir que le compres esas zapatillas o le dejes una hora más frente al ordenador cuando ya le has dicho que no, intenta esto.

Hijo: “Pero mamá, por favor. Soy el único que no las tiene.”

Tú: “¿Has oído/sabes lo de pedido y contestado? “(Tu hijo te dirá que no.)

Tú: “¿No me preguntaste si te podía comprar las zapatillas?”

Hijo: “Sí.”

Tú: “¿Te di una respuesta?”

Hijo: “Sí, pero….”

Tú: “¿Crees que voy a cambiar de opinión si me lo preguntas una y otra vez?  (tu hijo probablemente se aleje o te ponga mal cara).

Si tu hijo vuelve a pedirte lo mismo, lo único que tienes que decir es: “Pedido y contestado”. No hace falta decir más nada.

Te animamos a que lo intentes y nos cuentes qué tal ha resultado. Recuerda que ser constante es la clave. Requiere mucha paciencia pero si tu pareja también usa esta táctica, los niños se darán cuenta de que no conseguirán un sí aunque os lo pregunten veinte veces.

No está de más hacerles ver todo lo que ya tienen. El psicólogo y catedrático Robert Emmons de la Universidad de California en Davis,  asegura que valorar lo que tenemos mejora nuestra calidad de vida y reduce los niveles de depresión y estrés. Solamente por esto habría que empeñarse en apreciar más lo que ya tenemos y a enseñar a nuestros hijos a seguir nuestro ejemplo.

Derechos de Imágenes: Donnie Ray Jones, Shahanawaz Sid

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