Ya quiere ir solo

La infancia es un relato de ir superando hitos, alcanzando etapas, poniendo metas cada vez más complicadas y algunas de ellas, a los adultos nos cogen por sorpresa. Sí, a todos nos pasa que un día nuestro bebé que hace lo que parece un suspiro estaba intentando dar sus primeros pasos cogido de nuestra mano y nos machacaba las lumbares porque había descubierto que podía moverse sobre dos pies pero no sin ayuda, ahora de repente empieza a decir que quiere ir solo al cole, o peor, a casa de un amigo, o todavía peor ¡al cine! ¡Solo!

Si tu hijo es de los que ya no te da la mano por la calle y se separa de ti a 20 metros de la puerta del cole, vete preparando, está cerca ese día en que empezará a querer ir por libre. Y nuestra tarea será dejarle.

Es verdad que si echamos la vista atrás aparece esa sensación de que nosotros íbamos a hacer recados solos mucho antes que nuestros hijos, casi siempre acompañada por otra sensación mucho más curiosa que nos hace creer que es que nosotros éramos mucho más maduros y responsables que ellos. La primera es verdad, es posible que los padres de ahora tengamos una percepción del peligro mucho mayor que los nuestros, incluso es posible que exista mucho más peligro ahora que hace unos años – aunque los que nos criamos en la movida madrileña de los 80 a ratos lo dudemos -, pero la segunda es una pequeña trampa: nosotros también nos creíamos mucho más mayores de lo que nos veían nuestros padres; no es más que una parte del conflicto generacional.

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¿Tu hijo te pide ir solo? Hay que ir practicando, para ir cogiendo seguridad, por ambas partes. Primero a la panadería de la esquina, luego a darle una vuelta a la manzana al perro, más tarde volver a casa solo desde el cole – procurando gestionar las ganas de llamar a la policía si se retrasa cinco minutos sobre el horario que tú has previsto, después a la pizzería del barrio…es un proceso de adaptación, para todos.

Con normas claras y reglas concretas del estilo “no cruces por ahí”, “no vayas por esa calle”, o “no te olvides del móvil” llegará ese día en que tengas que irle a buscar a la parada del autobús porque se fue al centro comercial con un amigo de clase y después a la parada del búho porque viene solo de una noche de fiesta por el centro.

¿A qué edad cada cosa? Cuando os vayáis sintiendo seguros, los dos; es más que posible que la primera experiencia no le guste y sea el mismo el que pida un retroceso y más protección. O no. Se trata, sobre todo, de que os comuniquéis con honestidad y vayáis moviendo los límites. Los niños han de crecer, ir adquiriendo autonomía y responsabilidad, no hay responsabilidad sin libertad para tomar decisiones y la libertad está condicionada también a la responsabilidad personal. Las relaciones padres-hijos durante la adolescencia y la preadolescencia van cambiando de un día para otro y es una cuestión de aprender a ir fluyendo.

Crecer es maravilloso y verlos crecer maravillosamente aterrador. Disfrútalo.

Derechos de fotografía: Ahsan Saeed, hepingting

  1. Bea Responder

    Pufff a mí esta edad me da un mieditis que no veas. Menos mal que aún me falta.

    • Educo Responder

      ¡Hola, Bea! Es verdad que puede dar miedo, pero será una cuestión de que todos os vayáis acostumbrando poco a poco. Mientras no llegue ese momento, ¡disfruta! 😉 Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

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