Volver a la rutina

Dice la canción que la vida pirata es la vida mejor, pero en realidad lo mejor es la vida salvaje, levantarse cuando ya no tienes sueño, comer cuando tienes hambre, dormir la siesta, pasar horas y horas charlando con amigos…pero llega septiembre y se acaba lo bueno. Y los niños son los que peor lo pasan.

La verdad es que el ser humano no está hecho para vivir a golpe de reloj, al fin y al cabo como decía el gran Quino en aquel chiste de Mafalda, los seres humanos no somos más que animales que nos lo hemos montado bastante mal. Pero lo que es es, así que no queda más remedio que tratar de hacerlo lo menos difícil posible.

Volver a la rutina es todo un arte. Puedes hacerlo de golpe o escalonadamente, eso ya lo dejamos a tu elección. Si eres de los que aprovecha hasta el último día en la playa, nos parece bien. Si eres de los que necesitan unos días de tranquilidad para poner lavadoras y organizarlo todo, nos parece bien también. Lo único a tener en cuenta es tener en cuenta a los niños.

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Para los niños empezar con la rutina de golpe puede ser un poco estresante, nada que no se pase cogiéndose el primer catarro de la temporada y teniendo que faltar a clase la segunda semana, el drama no es excesivo, así que se puede tolerar. Pero si no quieres que lo pasen mal lo mejor es hacerlo de forma escalonada.

Volver unos días antes del pueblo o de la playa es fundamental para irse adaptando.

Recuperar poco a poco los horarios, sobre todo los de comida y sueño ayuda a reducir el estrés. Si tus hijos son madrugadores será más sencillo, pero si son de los que podrían dormir hasta la hora de comer el asunto se complica un poco. Date unos días para irlos despertando cada vez más pronto e intentar que se acuesten cada vez más pronto también. Como aún hay mucha luz no te quedará más remedio que usar el viejo truco materno de ir bajando las persianas un poco antes para que parezca de noche.

Planifica los tiempos. Al volver de vacaciones hay mucho que hacer: la compra, lavar toda la ropa del verano, preparar la ropa del cole…Si te planificas bien la vuelta a la rutina es menos agobiante.

Anímalos a ayudarte a preparar el material escolar, lavar bien las mochilas y afilar las pinturas. Esto, además de ayudarles a hacerse a la idea fomenta su responsabilidad y de paso los mantiene entretenidos.

Y sobre todo habla con ellos, de lo maravilloso de volver a los amigos, de las expectativas que tienen para este curso, de las cosas que van a aprender…hacer que la vuelta al cole sea feliz consiste sobre todo en creérselo, aunque a veces igual hay que mentirles, un poquito 😉

Y por supuesto, aplícate el cuento. Ya sabemos que a casi todos nos gustaría que el verano fuera eterno, pero si tienes niños, no se te puede notar mucho.

Derechos de fotografía: dgoomany, Actualitté

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