Cómo reconocer a las víctimas y agresores del bullying o acoso escolar

Ya hemos hablado de acoso escolar en otro artículo, ¿lo recuerdas? Descubrimos juntos qué es el bullying, a quién afecta y cómo se produce. Hoy vamos un paso más allá y te damos algunas pautas para que puedas reconocer el bullying a través de los síntomas de las víctimas y las personalidades o tendencias habituales de los victimarios.

Pero antes que nada, hagamos memoria juntos. El acoso escolar es un comportamiento agresivo y no deseado entre niños en edad escolar que involucra un desequilibrio de poder real o percibido”, según la web StopBullying.

¿Sospechas que algo no va bien en el cole con tu hijo? ¿Notas comportamientos inadecuados entre tus alumnos? No te pierdas este artículo: aprendemos juntos a reconocer a las víctimas y los agresores del bullying.

Síntomas del bullying: qué podemos notar en la víctima

Como ya hemos visto en nuestro anterior post, algunos niños poseen factores de riesgo que los convierten en potenciales víctimas de acoso escolar. Por ejemplo, un peque percibido como diferente, ya sea por llevar gafas, tener sobrepeso o ser demasiado delgado, débil, con autoestima baja, menos popular o tímido tiene mayor riesgo de convertirse en foco de burlas y actitudes violentas que otros niños pero esto no significa que forzosamente será acosado.

Ahora bien, ¿es posible reconocer a una víctima de bullying? Claro que sí, desde Coaching Club aseguran que “en el 90% de los casos es posible detectar los síntomas del abuso”. Es decir que 9 de cada 10 niños pueden ser ayudados rápidamente si prestamos un poco de atención…

Síntomas de bullying: agresores y víctimas

Veamos uno a uno los posibles síntomas de acoso escolar:

  • El niño o adolescente experimenta un cambio de conducta notable. Puede suceder que un niño aplicado y sonriente se convierta en un jovencito reacio, triste, siempre perdido en sus pensamientos, por ejemplo.
  • El niño se resiste para ir al colegio, esgrimiento toda clase de historias inventadas para proteger el verdadero motivo de su negación. Un peque que se “hace el enfermo” de manera reiterada puede hacerlo por ser víctima de bullying.
  • El domingo el niño experimenta una gran ansiedad por la cercanía del lunes y la vuelta al cole, que puede incluso generarle dolor de tripa, de cabeza, vómitos, diarrea y toda clase de molestias físicas y psicológicas.
  • El niño tiene golpes y moratones que no sabe explicar o que explica de manera extraña.
  • El nerviosismo y la irritabilidad se vuelven moneda corriente del carácter del niño.
  • El peque luce triste, ensimismado, pensativo y su autoestima se resiente.
  • El niño o adolescente prefiere pasar su tiempo solo en casa en lugar de salir con amigos.
  • Pierde objetos o dinero de manera continuada. Esto puede ser síntoma de que algún niño (o un grupo de ellos) le está robando.
  • El niño siente palpitaciones, asfixia, alteraciones gastrointestinales y toda clase de malestares por la mañana, antes de ir al colegio.

Como ves, el bullying no es un juego ni una manera de fortalecer el carácter infantil, sino un atentado contra la integridad psicológica y física de un niño, un verdadero trabajo de menoscabo de la dignidad y amor propio. ¿Sabías que “el 78% de lo adolescentes que termina por suicidarse fue acosado en la vida real o en el ciberespacio” (datos de BestBullying)? Miremos el caso de Diego Jokin, de 11 años, quien se suicidó tras meses de soportar agresiones por parte de sus compañeros y de decirle a sus padres que no quería asistir al colegio. Como la mayoría de las víctimas, Diego nunca le contó a sus padres lo que realmente sucedía: era un excelente alumno y sus papás no entendían qué pasaba.

Más que nunca debemos tener los ojos abiertos y notar pequeños cambios en el temperamento de nuestros peques porque el bullying es un tema serio, que lamentablemente es cada día más común y que se da en colegios de todo el mundo y de todas las clases sociales.

Cómo reconocer a los agresores: ¿quiénes ejercen el bullying?

Así como es posible reconocer a las víctimas a través de pequeños (o grandes) cambios en sus caracteres y formas de actuar, existe la posibilidad de detectar a potenciales victimarios, algo de fundamental importancia para profesores y preceptores.

Lo más importante a tener en cuenta es que cualquier niño puede ser un acosador (tu hijo, el de tu hermano, el de tu amigo, el del vecino). El agresor no es necesariamente más grande o fuerte que los demás, sino que utiliza la violencia (física o psicológica) para conseguir lo que desea…

Reconocer a un agresor por su personalidad no es sencillo ya que puede tratarse tanto de un niño popular y bien adaptado, con muchos amigos, como de un niño aislado, con baja autoestima y que siente mucha presión social. Entonces, ¿cómo descubrimos al acosador?

Debemos observar algunos factores de su personalidad. Las preguntas que ponemos a continuación pueden ayudarte en el diagnóstico de la situación:

  • ¿El niño es agresivo o se frustra fácilmente?
  • ¿Tiene problemas en su hogar?
  • ¿No respeta las reglas?
  • ¿Considera que la violencia es una forma adecuada de conseguir lo que desea?
  • ¿Sus amigos acosan a otros niños?
  • ¿Se siente bien burlándose o ridiculizando a otros niños?
  • ¿Intenta que sus amigos le acompañen en sus comportamientos inadecuados (incitándoles a burlarse de otro niño por ejemplo)? Si su “amigo” no desea participar, ¿se separa de él despreciándole?
  • ¿El niño tiene un comportamiento intimidante y provocador?
  • ¿Al peque le cuesta empatizar con sus compañeros?
  • ¿Desea que su voluntad y deseos se impongan siempre, sin importar las consecuencias?
  • ¿Parece no tener sentimientos de culpa y suele justificar sus actos diciendo “X se lo buscó o se lo merecía”?
  • ¿Suele involucrarse en toda clase de problemas?

Si al leer estas preguntas, notas que varias respuestas son positivas, puedes estar frente a un acosador.

Presta especial atención a tu hijo y si piensas que puede ser víctima o victimario de bullying, ¡actúa! No te quedes con los brazos cruzados: habla con él, intenta razonar con él, acompáñale, acércate a los profesores y autoridades escolares y buscad juntos una solución. Recuerda: el bullying no es cosa de niños…

Derechos de las imágenes: Sergejs Babikovs, Pimkie

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