Unidos por los derechos de la infancia

Con unos elevados niveles de pobreza, analfabetismo y mortalidad infantil y juvenil, Malí se encuentra a la cola de los países menos desarrollados. La crisis política y el conflicto armado agravaron la situación y provocaron, entre otras consecuencias, la reducción de la ayuda internacional para el desarrollo. Ahora, cuando el apoyo es más necesario que nunca, en Educo reforzamos nuestro compromiso por los derechos de la infancia en el país al lado de nuestros socios locales.

Luchando contra el analfabetismo

En un contexto marcado por la miseria, las desigualdades y la inestabilidad política y social, los niños son uno de los grupos de población más afectados. Según Unicef, nueve de cada diez niños en el medio rural sufren privaciones. En el ámbito educativo, sólo el 54% de los alumnos finalizan la enseñanza fundamental y un 21% de los pequeños en edad escolar no han pisado jamás una escuela.

Educo está presente en el país, y concretamente en la región de Ségou, desde 2001 con proyectos de desarrollo local, educación y salud, que han beneficiado a miles de personas, en especial niños y niñas. El mes pasado, nuestros equipos en terreno y responsables del Departamento de Cooperación Internacional se reunieron en Ségou con representantes de todos los colectivos e instituciones locales con los que trabajamos para hacer balance de lo realizado en 2013, exponer los proyectos de futuro y reafirmar el compromiso por el trabajo conjunto a favor de la mejora de la educación y los derechos de la infancia en el país.

Un compromiso importante si tenemos en cuenta la disminución de los fondos internacionales destinados a fomentar el desarrollo del país después del conflicto armado surgido a raíz del golpe de Estado de 2012.

Velando por los derechos fundamentales de los niños

Durante este año, seguiremos adelante con los proyectos en las 54 escuelas donde trabajamos, en la ciudad de Ségou y en la zona rural de Bako, beneficiando directamente a 23.000 alumnos (varios centenares de ellos son niños desplazados por la guerra), 455 profesores y 46.000 padres y madres. El objetivo común es promover el respeto a los derechos de la infancia a través de la mejora de las condiciones en que se imparte la enseñanza y el acceso a la educación de aquellos pequeños que no asisten a la escuela.

Las actuaciones incluyen mejoras en las infraestructuras (como mantenimiento de edificios, construcción de nuevas aulas, instalación de servicios sanitarios y redes de agua o energía), formación de maestros, refuerzo escolar y dotación de material didáctico. También se dedica una especial atención a la salud a través de sesiones de desparasitación en las escuelas, tratamiento de enfermedades endémicas, revisiones periódicas a los escolares y mejora de la gestión de las infraestructuras sanitarias de la región. La población juvenil también es destinataria de los proyectos, a través de programas de alfabetización y formación profesional para ayudarles a disponer de medios para ganarse la vida.

Derechos de imagen: Educo.

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