¿Toman los niños demasiada sal en las comidas?

Salar las comidas en la antigüedad era un lujo, no en vano la palabra “salario” tiene su procedencia etimológica en los pagos en sal de los soldados romanos. La sal era difícil de conseguir y por tanto tenía gran valor. Y sin embargo, a pesar de que la comida salada está más sabrosa, el exceso de sal no es bueno para la salud.

El cloro y el sodio, componentes de la sal, son esenciales para la vida, sin embargo la mayoría de los alimentos tienen las cantidades de sodio y de cloro suficientes para mantener unos niveles saludables en nuestro organismo. Los expertos aseguran que es posible que los niños, igual que los adultos, estén consumiendo demasiada sal, desequilibrando el balance iónico y favoreciendo trastornos como la retención de líquidos o en el peor de los casos, la hipertensión o incluso riesgo de enfermedades cardiacas.

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Salar poco, o casi nada, las comidas es una práctica esencial para reducir el consumo de sal en menores, pero no es suficiente. Reduciendo el exceso de sal extra en las comidas educamos el sentido del gusto, pero, no sólo basta con no añadir sal a lo que tú cocinas.

Una parte muy importante de la sal que consumimos no la añadimos nosotros. Los panes, pizzas, comidas preparadas que consumimos con mucha frecuencia en la actualidad, así como los embutidos, la comida congelada, los aperitivos, las salchichas o las sopas procesadas, muy habituales en la dieta infantil, son los principales responsables del alto contenido en sal de nuestra alimentación.

Aumentar el consumo de comida casera siempre es una buena opción, no sólo en el aspecto del aporte de sal, sino para la salud en general. Menos conservantes, menos procesos industriales, menos grasas y menos productos químicos añadidos son siempre una buena forma de mejorar la nutrición, pero es verdad que con los tiempos que corren ya no hay casi nadie que pueda dedicar la mañana a hacer un estofado o un cocido despacito, al estilo abuela, así que, a veces, a los padres no nos queda más remedio que tirar de comida preparada.

Si no puedes reducir el consumo de comida preparada, la recomendación para disminuir el aporte de sal es que mires bien las etiquetas. Los productos bajos en sal, sin sal añadida, o bajos en sodio son la opción en este caso. Mirar bien las especificaciones del fabricante y elegir en consecuencia puede ayudarte a no exponer a tus hijos a un consumo excesivo de sal. Y el resto, pues si puedes prescindir de ella mejor. Potenciar el sabor de la comida es más fácil de lo que parece, principalmente en un país como el nuestro, en el que disponemos de mucha variedad de hierbas aromáticas y especias que hacen la comida más sabrosa y no añaden cantidades enormes de sal. Prueba, una de las ventajas de dejar de usar sal y empezar a usar otros condimentos es que el sentido del gusto se reeduca, se distinguen mejor los sabores y después lo salado deja de hacerte gracia. A los niños sobre todo, ellos son pequeños y están aprendiendo a comer. Aprovecha.

Derechos de fotografía: Leonid Manchencov, Tim Simpson

Vía: Healthday

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