Toda la comunidad para reducir el sobrepeso infantil

Dice un proverbio africano que para criar a un niño hace falta toda una tribu, probablemente al menos para criarlo en condiciones óptimas. El ser humano es un animal social y su salud depende en gran medida de las interacciones con otros. Y no solo la salud emocional, sino también la física.

Bajo esta premisa trabajan algunos expertos en obesidad infantil estadounidenses, que acaban de publicar un estudio que refleja los resultados de un nuevo proyecto que implica a toda una comunidad en la tarea de reducir el sobrepeso infantil.

Las tasas de obesidad y sobrepeso en niños aumentan cada año, principalmente en países en vías de desarrollo – donde la obesidad a veces convive con la desnutrición – y en zonas desfavorecidas de países desarrollados. La comida sana es cara, no solo literalmente, sino también en cuestiones como el tiempo que cuesta prepararla, y los niños de familias de bajos ingresos comen mal, con una proporción importante de comidas precocinadas y pocas frutas, vegetales y carnes y pescados frescos.

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El estudio consistió en evaluar la evolución del peso de niños de distintas edades en dos comunidades de bajos ingresos en Massachussetts en las que se implementó el proyecto y compararlo con otras nueve comunidades en las que el abordaje de la obesidad infantil se hizo sin implicar a la comunidad.

El proyecto consiste en una serie de intervenciones que incluían tanto el asesoramiento individual como familiar, como otras acciones como equipar a las comunidades con equipamiento deportivo para niños. Durante el estudio se comprobó que la tasa de obesidad disminuía ligeramente pero sobre todo que parámetros directamente relacionados con el sobrepeso infantil como el consumo de bebidas azucaradas, el sedentarismo o el consumo de pantallas disminuían. Los niños además mejoraban la calidad de sueño y comían más verduras.

Los autores, que han publicado los resultados en la revist Obesity, reconocen que el estudio es demasiado pequeño como para llegar a conclusiones extrapolables a mayor escala, pero sobre todo remarcan el potencial de implicar a las comunidades en la salud de la infancia y es que implicar a la comunidad puede incluir montones de acciones, desde equipar a los municipios con mejores instalaciones deportivas, hasta organizar meriendas saludables en un parque, pasando por actividades como organizar excursiones o competiciones deportivas que animen a los niños a salir de casa, moverse y no estar todo el día viendo la tele y comiendo patatas fritas y casi cualquier cosa que se nos ocurra. Solo hace falta echarle imaginación.

Derechos de fotografía: USDAgov, hoyasmeg

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