¿Se controlan los contenidos televisivos para niños?

Ya sabemos todos que las cadenas de televisión generalistas no hacen mucho caso a eso del “horario infantil” en el que, supuestamente, no debería hablarse de sexo, decir palabrotas o mostrar contenidos ofensivos o violentos. Cualquiera que ponga la televisión un martes a las cinco de la tarde recuerda con añoranza aquellos días en los que de cinco a ocho sólo había dibujos y Barrio Sésamo, hasta que salía Casimiro y te mandaba a la cama, tras lo cual tu abuelo se aposentaba para ver “el parte” y a partir de ahí todo eran negociaciones con los padres. “Venga, déjame verlo. ¡Toda mi clase lo ve!”

Desde que las cadenas de televisión se multiplicaron por infinito y a la vez segregaron la programación por cosas como el sexo o la edad, el horario infantil por un lado no existe y por otro no tiene fin en las cadenas cuyo público objetivo son los niños.

Seguramente todos estaremos de acuerdo en que Tom y Jerry eran, definitivamente, un poquito violentos. Y también en que, bueno, estamos aquí y no nos ha pasado nada. O al menos no mucho. Y ahora que teóricamente los contenidos audiovisuales para menores están un poco más controlados, los padres estamos tranquilos. La patrulla canina no puede hacer mucho daño – a pesar de que no cumpla el test de Bechdel, o lo cumpla por los pelos – pero ¿y lo demás?

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Un estudio asegura que “se cuelan” tasas de violencia similares a las de series para adultos

Y es que según un estudio, las recomendaciones por edad con que la industria televisiva califica sus contenidos han de ser miradas por los padres con lupa.

Así, según este estudio publicado en Pediatrics y que revisó 323 episodios de 17 series destinadas a público infantil, se concluye que no es oro todo lo que reluce.

El estudio afirma que los shows destinados a público infantil (a partir de 7 años) contienen tasas de violencia equivalentes a las series calificadas para adultos. Además la violencia aparece en ratios similares en contenidos para mayores de 14 años y para público adolescente, siendo su presencia transversal en todas las edades.

Además, según los investigadores, comportamientos como el consumo de alcohol aparece en el 58% de los episodios calificados para adolescentes, mientras que en el 31% se consume tabaco, también con muy poca referencia con los shows destinados a público adulto.

Sólo el sexo y la violencia sangrienta aparecen bien calificados, según este estudio.

Los investigadores aseguran que la exposición a este tipo de comportamientos durante la preadolescencia o la adolescencia puede tener una influencia en la adquisición de malos hábitos de salud o incluso para las relaciones intepersonales, aunque la influencia de la violencia presente en series y videojuegos en la violencia real sigue estando discutida.

Los expertos recomiendan a los padres supervisar el contenido televisivo que ven sus hijos y además hacen un llamamiento a la industria para que califique los contenidos con mayor exactitud. Si nuestros hijos van a ver la tele, al menos que los padres podamos disponer de información fiable y rápida sobre los contenidos a los que se exponen.

Derechos de fotografía: Logan Prochaska, donnierayjones

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