Prevención de enfermedades eruptivas

En primavera habitualmente mejora el clima, aparecen las flores y ¡las enfermedades eruptivas! La escarlatina, la varicela, la quinta enfermedad, la sexta enfermedad, la rubeola y el sarampión ¡están a la orden del día! ¿Sabes cómo prevenir las enfermedades eruptivas?

Hoy en Educo hablamos sobre enfermedades eruptivas, su prevención y tratamiento.

¿Qué son las enfermedades eruptivas?

Tratamiento de enfermedades eruptivas en niños

Las temidas enfermedades eruptivas se producen por diferentes virus que se transmiten a través de las manos o por vías respiratorias. La excepción a esta descripción es la escalatina, que se trata de una infección bacteriana causada por el Estreptococo B Hemolítico.

Todas las enfermedades eruptivas se caracterizan por la presencia de ampollas, manchas o lesiones sobre la piel del niño. Además, el niño puede tener inflamación de garganta y fiebre, en muchos casos.

Prevención de las enfermedades eruptivas

Prevención de enfermedades eruptivas

Hoy en día hay bastante controversia en cuanto a la vacunación. No queremos entrar en la discusión, sencillamente nos atenemos a las valoraciones realizadas por especialistas en la materia, quienes sostienen que la vacunación es la mejor manera de prevenir enfermedades eruptivas de origen viral, como la varicela, el sarampión o la rubeola. La OMS (Organización Mundial de la Salud) afirma: “Las enfermedades contra las que podemos vacunar volverían a aparecer si se interrumpieran los programas de vacunación. Si bien la mejor higiene, el lavado de las manos y el agua potable contribuyen a proteger a las personas contra enfermedades infecciosas, muchas infecciones se pueden propagar independientemente de la higiene que mantengamos. Si las personas no estuvieran vacunadas, algunas enfermedades que se han vuelto poco comunes, tales como la poliomielitis y el sarampión, reaparecerían rápidamente”.

Algunas personas prefieren no vacunar a sus hijos al considerar que la vacunación puede ser peligrosa para ellos, debido a posibles efectos secundarios. Al respecto, la OMS explica: “Las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones vacunales son generalmente leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido o febrícula. Los trastornos de salud graves, que son extremadamente raros, son objeto de seguimiento e investigación detenidos. Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. (…) Aunque un solo caso de trastorno grave o defunción por vacunas ya es demasiado, los beneficios de la vacunación compensan con creces el riesgo, dado que sin las vacunas se producirían muchos trastornos y defunciones”. Ante la duda, déjate asesorar por tu médico pediatra.

Por supuesto, la vacunación no es la única vía de prevención de enfermedades eruptivas. Otra manera de prevenir el contagio es evitar el contacto con personas que padezcan una u otra enfermedad y mantener una adecuada higiene (lavarse las manos frecuentemente, evitar estornudar o toser sin cubrirse la boca, entre otras cosas).

Qué hacer frente a una erupción en la piel del niño

Enfermedades eruptivas: vacunación

Si al cambiar o bañar a tu hijo notas en su piel la presencia de manchas, ampollas o lesiones, lo primero es ¡no desesperar! La presencia de una erupción en la mayoría de los casos no es un síntoma grave ya que suele tratarse de una enfermedad que transcurre por lo general sin mayores complicaciones.

Como frente a cualquier otra enfermedad, debes prestar atención a los síntomas que presenta tu hijo, teniendo en cuenta que la presencia de una erupción acompañada de decaimiento generalizado, somnolencia, llanto excesivo, fiebre, irritabilidad y presencia de petequias (las mismas aumentarán en número y en tamaño con el correr de las horas) debe ser tratada con urgencia, ya que el niño podría estar padeciendo enfermedades de gravedad como la meningitis, la enfermedad de Kawasaki, el síndrome de shock tóxico o el síntome de Stevens-Johnson.

Para saber si tu hijo necesita ir con urgencia al médico realiza esta sencilla prueba: presiona sobre las manchas en la piel de tu hijo y observa qué sucede. Si no desaparecen al presionar o estirar la piel, se trata de petequias y debes llevar a tu hijo de manera rápida al médico. El pediatra evaluará las manchas y su condición general, determinará de qué enfermedad se trata y el tratamiento a seguir. En el caso de que las manchas desaparezcan al presionarlas o estirar la piel, relájate: se trata de una enfermedad eruptiva tradicional. Llama al pediatra y explícale los síntomas para que él te informe si debes acudir a la consulta y qué tratamiento debes aplicar en casa para paliar las molestias. En la mayoría de los casos el médico recetará un antitérmico y cremas para minimizar la incomodidad de la picazón.

Ante la sospecha de que tu hijo padece una enfermedad eruptiva, consulta con tu médico pediatra.

Derechos de las imágenes: Phyllis Buchanan, Phyllis Buchanan, OMS, Petra Gagillas

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