¡Patos al agua! Pero sin peligro

Llega el verano y con él la temporada de playa y piscina. Bañarse y jugar en el agua es una de las actividades más divertidas y que más gustan a los niños de todas las edades, pero como todo, entraña un riesgo y, sin angustiarse, es necesario que antes de ponernos a remojo tengamos en cuenta ciertas normas de seguridad y sobre todo que los responsables de la seguridad de nuestros hijos somos nosotros.

Según la revista Ser Padres en España hay un millón de piscinas residenciales. Exigir que las piscinas particulares cumplan normas de seguridad tan básicas como contar con un socorrista, flotadores de rescate y unas vallas y puertas que restrinjan el acceso de los más pequeños es fundamental para empezar con buen pie: los padres somos todo ojos cuando se trata de vigilar a los niños, pero los niños son rápidos y en cualquier momento pueden hacer una trastada. Respetar y hacer que se respeten las normas es cosa nuestra y aunque en otros momentos o situaciones de nuestra vida nos encante ir de rebeldes, con la seguridad de los niños no se juega.

Evitemos los accidentes con el agua

Según la Organización Mundial de la Salud, y aunque no existen datos oficiales, se estima que el ahogamiento es la segunda causa de muerte de los menores de 15 años. El mayor riesgo se presenta para los menores de 1 año en simples bañeras y entre el año y los 4 años en piscinas exteriores. Un niño muy pequeño puede ahogarse en un recipiente que contenga agua sólo hasta una altura de 5-10 cm, basta con que el agua cubra nariz y boca y la mayor parte de accidentes se producen cuando el adulto piensa que el bebé está seguro.

La Asociación Española de Pediatría además nos recuerda que la mayor parte de estos accidentes pueden evitarse cumpliendo ciertas normas de seguridad, que los padres deben saber y han de intentar que sus hijos entiendan. Puedes encontrar numerosas recomendaciones de seguridad en muchos sitios de internet. Nosotros hoy te traemos las nuestras, esperamos que sean de utilidad.

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Consejos para disfrutar del agua

Nadar

La mejor prevención contra ahogamientos es saber nadar. Se considera que un niño de cuatro años ya está suficientemente desarrollado para poder nadar con soltura, aunque algunos aprenderán antes y otros después.

Flotar

Es conveniente enseñar a los niños nociones mínimas de comportamiento en el agua. Enseñarles a flotar bocarriba por ejemplo, puede evitar muchos disgustos. Flotar es fácil y la mayoría de los niños pequeños logran aprenderlo con un poco de práctica.

Protección

Usar medidas de protección adecuadas que aseguren que la cabeza del niño quedará siempre por encima del nivel del agua. Los manguitos son incómodos para un niño que está aprendiendo a nadar, pero a diferencia de las “burbujas” se atan a las espalda o los flotadores, no vuelcan. Los chalecos y cinturones de corcho son también una buena opción. Pregunta en establecimientos especializados cual es el dispositivo ideal para las características de tu hijo y sigue las instrucciones. Comprueba que los dispositivos inflables no estén pinchados.

No bañarse solo

Los niños pequeños nunca deben bañarse solos. La mayoría de las piscinas comunitarias impiden el baño a menores de ocho o nueve años que no están acompañados por un adulto. Por favor, facilita el trabajo a los socorristas.

No bañarse de golpe

Enseña a tu hijo a no meterse de golpe en el agua, sobre todo si acaba de comer o ha estado mucho tiempo al sol. Los cambios bruscos de temperatura pueden producir desvanecimientos o mareos que pueden conducir a un ahogamiento.

Cuidado con el borde

Explicar a los niños que no se debe correr por el borde de las piscina, tirarse encima de otras personas, utilizar los toboganes en cadena o lanzarse de cabeza en zonas de las que desconocemos la profundidad.

Sigue las normas

Respetar nosotros mismos las normas de seguridad. Los niños aprenden con el ejemplo.

Derechos de imágenes: Bethany L King, Yatmandú

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