Niños seguros durante el verano

Las vacaciones son, en muchos casos, sinónimo de fiestas, aire libre y mayor libertad para los niños. Todos recordamos aquellos interminables veranos de la infancia en el pueblo, cuando te dejaban ir por libre mucho más que durante el curso en la ciudad, volver a casa más tarde y jugar con los amigos a hacer cabañas en los árboles o guerras de piñas con la pandilla rival (y si no lo hiciste, deberías probar :D) con tu padre vigilando disimuladamente desde el balcón, o desde detrás de una farola.

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Sin embargo, o más bien, por este mismo motivo, los accidentes infantiles en verano se disparan, así que hay que estar atento y sobre todo, empezar a enseñarles a cuidarse.

El sol, el calor y las actividades físicas pueden estropearte unas buenas vacaciones, así que, tener en cuenta unos pocos consejos te ayudará a que el verano sea divertido y también seguro.

1. Los golpes de calor, las insolaciones o las quemaduras solares son uno de los principales riesgos de la temporada estival. Si tus niños son de los que no se quedan en casa a la hora de la siesta – ya, ya sabemos que sería lo ideal, pero lo ideal casi nunca se consigue -, asegúrate de que recuerden que a esas horas es mejor estar a la sombra, que no se les olvide un buen sombrero y que lo mejor es que lleven agua, aunque estén jugando cerca. El protector solar y unas buenas gafas de sol evitarán las quemaduras solares, sobre todo si los niños son muy rubios. Y recuerda que los bebés no han de estar mucho rato al sol, sobre todo en las horas centrales del día.

2. Las bicis, patines y patinetes son sin duda el éxito de los veranos. Enseña a tu hijo a no ir sin las protecciones adecuadas. Asegúrate de que sabe ponérselas en cuanto que tenga capacidad para hacerlo. Y compra tiritas y agua oxigenada para el botiquín, caerse es parte de la vida.

3. Durante el verano los niños se pierden más, aunque vayan con un adulto. Las playas llenas y que estamos más relajados son suficientes para que en un despiste el niño no aparezca. Concretar un punto de encuentro si el niño es capaz de orientarse es la mejor manera de evitar que el rato que está perdido sea muy largo. Los niños más mayores tienen que conocer su teléfono y dirección, saber que han de pedir ayuda principalmente a adultos “de uniforme” – policías, socorristas, etc. – no hablar con desconocidos y a cierta edad también saber que no han de perder de vista a sus padres, que a veces los adultos somos muy tontorrones. Los más peques pueden llevar una pulsera con sus datos, las hay incluso impermeables.

4. Los bichos son un riesgo casi inevitable, pero existen tanto repelentes como productos que alivian el picor o el escozor posterior. Llévalos en la maleta.

5. De la seguridad en el agua ya hablamos largo y tendido en otro post. Asegúrate de que tu hijo entienda las normas correctas de baño, tanto en piscina como en el mar. Bandera amarilla es equivalente a no bañarse si el niño es pequeño o no nada como un pez.

6. Y el último consejo. Cuando llegues al lugar de destino infórmate cuanto antes de la localización de los servicios de urgencias y los requisitos para desplazados. Y no te olvides de las cartillas de la Seguridad Social.

Felices vacaciones

Derechos de fotografía: Josh (broma), kentteegardin

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