Niños discapacitados: cómo valorar y aceptar las diferencias

Según un estudio sobre la situación de los niños y las niñas con discapacidad en España, publicado el año pasado por Unicef, ha habido importantes avances contra el maltrato de los niños con discapacidad, pero su autor, Ignacio Campoy Cervera, demuestra que “aun hay largo camino por recorrer.” Es más, señala la falta de apoyo a las familias, la carencia de estudios y la ausencia de una educación inclusiva de calidad.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad observa con preocupación que las personas con discapacidad “siguen encontrando barreras para participar en igualdad de condiciones con las demás en la vida social y que se siguen vulnerando sus derechos humanos en todas las partes del mundo.” Reconoce también “que las mujeres y las niñas con discapacidad suelen estar expuestas a un riesgo mayor, dentro y fuera del hogar, de violencia, lesiones o abuso, abandono o trato negligente, malos tratos o explotación.”

Las dificultades de las personas que sufren discapacidad

En el mundo viven 150 millones de niños discapacitados y el 80% de ellos viven en países en vías de desarrollo, donde no reciben tratamiento y mucho son discriminados. Gracias a iniciativas como la de Educo, que apoya la reinserción de las niñas, niños y adolescentes con discapacidades al sistema educativo en Ecuador, este grupo de mayor vulnerabilidad, ya ve y siente mejoras. Pero, nosotros, a nivel personal y como padres ¿hay algo que podamos hacer para mejorar la condición de este colectivo que sufre de prejuicios y estereotipos? La respuesta es “sí”. La clave reside en tener información, una buena actitud y comportamiento.

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Cómo enseñar a los niños a aceptar, convivir con niños “diferentes”

Entre los niños con discapacidad se incluyen a aquellos que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo. Además, poseen los mismos derechos que cualquier otro niño incluyendo derecho a una educación, a un tratamiento adecuado y a la opinión. Pero hay un derecho que se suele olvidar y es el derecho al ocio.

Todos los niños, ya sean discapacitados o no, tienen derecho a divertirse, jugar, expresarse de forma artística y hacer deporte, entre otros.

¿Qué podemos hacer?

Si muchos adultos sin discapacidad, a veces no saben cómo interactuar con personas discapacitadas, nuestros hijos tampoco sabrán cómo relacionarse o qué decirle a un niño diferente. Recuerda que somos nosotros, los padres, los que debemos ser un ejemplo a seguir.

La doctora Margaret Chan, de la Organización Mundial de la Salud sugiere que “hemos de esforzarnos más en romper los obstáculos que segregan a las personas con discapacidades, que en muchos casos quedan arrinconadas en los márgenes de la sociedad”. Una manera de romper esos obstáculos está en ver al niño antes que la discapacidad. Es decir, prestar atención a la persona.

Anthony Lake, Director Ejecutivo de Unicef declara que “cuando se ve la discapacidad antes  que al niño, no sólo es malo para el niño, sino que se priva a la sociedad de todo lo que el niño tiene para ofrecer”. Otra forma de acabar con esos obstáculos es jugando.

Como padres, debemos motivar a nuestros hijos a compartir juegos con niños discapacitados y enseñarles que pueden jugar de otra forma. Creado para  hacer comprender tanto a niños como a educadores los problemas que plantean los diferentes tipos de discapacidad, este estudio ofrece juegos y actividades divertidas para hacer con ellos.

  • Es importante poner énfasis en los aspectos positivos y fomentar actividades que se les da bien de manera natural para que puedan ser capaces de mostrar lo que pueden hacer y lo que les gusta.
  • Hablar directamente al niño con discapacidad, no a su acompañante y tratarle de acuerdo a su edad. Procura contemplar sus opiniones con respeto e ignorar gestos o comportamientos que nos parezcan extraños.
  • Dependiendo de la discapacidad del niño, debemos adaptar nuestra forma de comunicarnos. Por ejemplo, si el niño no sabe hablar, podemos apoyarnos en una gráfica, gestos y señas para explicarnos.
  • Respetar los silencios y evitar interrumpirles o acabar sus frases.
  • Evitar la sobreprotección y ser un buen ejemplo. Si tu manera de relacionarte con personas con discapacidad es con naturalidad, optimismo y respeto, estarás enseñándole a tus hijos a seguir tus pasos. En definitiva, tu eres el espejo en el que se miran.

Para descubrir más acerca de cómo enseñar a nuestros pequeños a respetar las diferencias y a ser tolerante, lee este interesante artículo.

Derechos de Imágenes: Rotary Club of Nagpur, Jenn Durfy

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