Mi hijo no quiere comer verduras

Las verduras junto con el pescado son los dos caballitos de batalla de los padres. Nada es más habitual que escuchar a un niño diciendo “eso verde no me gusta”… ¿Te ha pasado alguna vez?

El sabor fuerte y concentrado de las verduras, sumado a la amargura de algunas de ellas y su color, son las razones por las que la mayoría de los niños son reticentes a probarlas en un primer momento y a comerlas de manera habitual.

Sin embargo, a pesar de las batallas que pueden desencadenarse a la hora de la comida, los padres seguimos insistiendo para que los niños ingieran toda clase de verduras. ¿Por qué? Pues simplemente porque las verduras son una parte esencial de una alimentación equilibrada y saludable y, como ya hemos visto en otra oportunidad, ¡comer bien es esencial para ser feliz!

Beneficios y propiedades de las verduras

Las verduras aportan vitaminas, como las vitaminas A y C que mantienen nuestras defensas fuertes contra infecciones, y minerales, como hierro, zinc, potasio, calcio y magnesio, esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Además, su alto contenido de agua ayuda a mantenernos bien hidratados mientras su aporte de fibra ayuda a combatir el estreñimiento.

Otro beneficio de comer vegetales y hortalizas es su bajo contenido de sodio y su riqueza en potasio, una combinación que ayuda a prevenir la hinchazón, la retención de líquidos y la hipertensión.

Pero eso no es todo. Los vegetales y hortalizas son bajos en calorías y libres de grasas, algo que los convierte en alimentos ideales para mantener un peso saludable.

Consejos para que los niños coman verduras

Mi hijo no quiere comer verduras

1. Dar ejemplo

Como todo en la vida, los niños aprenden con el ejemplo. Si ven que tú no comes 5 raciones de verduras y frutas al día, ellos tampoco lo harán. En cambio, si ven que las verduras forman parte de la dieta diaria de la familia y te ven comerlas con gusto, seguramente se interesen por ellas y quieran probarlas.

El ejemplo de los padres es el primer paso para lograr que los niños coman verduras. Nunca lograrás que tu hijo ingiera verduras si preparas un menú diferenciado para él con verduras y otro sin ellas para los padres. De la mano de este consejo viene otro: intenta que la comida sea en familia.

Comer en familia es una buena manera para que el niño aprenda a comer bien. Comer separados de los padres produce que los peques se pierdan el ejemplo de alimentación equilibrada de sus papás.

2. Nunca obligar a comer

Muchas veces, los padres pecamos al preocuparnos de más e intentamos obligar a los niños a “limpiar” su plato. La realidad indica que los pequeños no pueden ingerir la misma cantidad de comida que un adulto, motivo por el cual no deberíamos obligarlos a comer lo que nosotros creemos que necesitan. Los mismos niños decidirán la cantidad de alimentos adecuada para su cuerpo. Es nuestro deber como padres preocuparnos por la calidad, no por la cantidad. E incluso en este punto, vale la pena destacar que obligar a comer no es enseñar a comer.

Obligando a un niño a comer hortalizas y vegetales, solamente lograremos que genere  rechazo hacia ellas. Imagina que te obligan a comer algo que no deseas, ya sea porque no te convence el sabor o porque no tienes hambre, ¿cómo te sentirías? Con los niños pasa lo mismo. La mejor táctica para que los peques coman verduras a largo plazo es no obligarlos a comerlas. Es preferible que prueben las verduras por propia decisión, aunque no coman más de una o dos cucharadas, que insistir en la ingesta y generar una aversión en el futuro.

3. Insistir con las verduras, no desistir del intento

Diferentes estudios concluyen que “un alimento tiene que ser probado entre 10 y 15 veces para ser bien aceptado“. Así que… ¡no desistas!

Insistir presentando verduras en cada comida diaria no es lo mismo que obligar a comerlas. Prueba cocinándolas de diferentes maneras para ver si tu hijo las prefiere de alguna forma en particular y si dice que no le gustan, espera unos días antes de volver a servirle esa verdura en particular.

5. Cocinar con los niños  Cocinar con los niños no sólo es divertido, ¡es también una buena manera de interesar a los niños en la comida! Si invitas a tus hijos a cocinar contigo, seguramente luego tengan aún más ganas de probar la comida. Preséntales un par de recetas con verduras y deja que sean ellos quienes decidan qué cocinar.

4. Cocinar con los niños

Cocinar con los niños no sólo es divertido, ¡es también una buena manera para que los niños se interesen por la comida! Si invitas a tus hijos a cocinar contigo, seguramente tengan aún más ganas de probar la comida. Preséntales un par de recetas con verduras y deja que sean ellos quienes decidan qué cocinar.

5. No usar el postre como premio

Un grave error que muchos padres cometemos es intentar “sobornar” a los peques con el postre. ¿Sabes a qué me refiero? Sí, a la famosa frase: “si te comes las verduras, te daré postre”. No es recomendable usar el postre como premio porque el niño puede percibir como un castigo comer las verduras.

Intenta que pruebe las verduras, varía la forma de cocinarlas y si el niño se niega a comerlas, intenta nuevamente otro día, sin presionar utilizando el postre como cebo.

6. Incorporar las verduras en cada comida del día

Intenta incluir las verduras en todas las comidas de cada miembro de la familia. Juega con las texturas, los colores y los sabores e inclúyelas en toda clase de recetas. Por ejemplo, puedes preparar bocatas con pimientos, lechuga y tomate, huevos revueltos con vegetales e incluso, bizcochos de zanahoria. Si incorporas las verduras en cada comida, los peques terminarán aceptándolas como parte integral de la dieta y ¡comerán más cantidad de verduras al día!

7. Presentar las verduras de manera original

Hervidas, cocidas, salteadas… ¡No te quedes con las opciones clásicas! La cocina es creativa, deja volar tu imaginación y juega con las verduras. ¡Puedes crear un sinfín de dibujos utilizando las verduras y jugando con sus formas y colores! Seguramente a los peques les parecerá muy divertido comer una cara sonriente hecha de verduras, o una casa, o un coche ¡o una isla de verduras!

Los niños se guían por la vista a la hora de decidir si prueban o no un alimento. ¡Prepara entonces platos que llamen su atención y los inviten a comer! Mezcla colores, formas (puedes usar cortadores de galletas para hacer divertidas formitas de verduras) y texturas…

8. Mezclar las verduras en platos que gustan a los niños

Aprovecha los platos que gustan a tus hijos para incluir las verduras. ¿A tus peques les gusta la tortilla? Pues bien, prepara una tortilla de patatas con vegetales. ¿Prefieren las pastas? Perfecto, cocina salsas con zanahorias, cebollas, tomates y pimientos. ¡Las posibilidades son infinitas!

Puedes incluir verduras en sopas, cocidos, croquetas, ensaladas, pastas rellenas, empanados y ¡todo lo que te propongas! Las verduras ¡saben bien acompañadas de cualquier cosa!

Si tu hijo no quiere comer verduras, prueba con nuestros consejos… ¡Verás cómo le encuentras la vuelta a la situación!

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  1. noelia Responder

    A mi hijo por suerte le gusta comer verduras, lo que no le gusta tanto son las frutas, pero tengo un truco para conseguir que de vez en cuando las pruebe. Son los platos para niños de http://www.mamamelocomotodo.com.es/, una amiga mía gano un sorteo en su facebook hace unos meses, y me dijo que funcionaban muy bien, así que compre uno para probar con el peque, y la verdad es que sí, van genial porque el peque siente curiosidad por lo que hay guardado en su caja sorpresa, así que come motivado y se divierte mientras lo hace. Y una vez que ya no quiere más, quita el plato de la caja y descubre todas las cositas que hay guardadas en él para que se entretenga y aprenda.

  2. Tina Responder

    Hola, genial artículo! A veces es muy complicado conseguir que los niños coman verduras. Todas estos consejos son grandes ideas. Yo conozco la técnica de un solo mordisco, y consiste en que el niño tiene que probar aunque sea un solo mordisco de la comida que toca comer y que no le gusta, así conseguiremos que se vaya acostumbrando a sabores y poco a poco tolerará más comidas. Un saludo!

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