Mi hijo (me) pega

Cuando nuestro hijo es el agredido casi todos sabemos más o menos lo que tenemos que hacer, protegerle es nuestro primer impulso y es, sin duda, fundamental para evitarle daños a corto y largo plazo. Pero ¿qué hacemos si es nuestro hijo el agresor?

Hoy os traemos una entrevista con la psicóloga Mónica Serrano de Psicología y Crianza sobre un tema que preocupa enormemente a los padres: los hijos que pegan. Mónica es experta en psicología infantil y se ha especializado en temas de crianza. En su blog y también en sus cursos trata comúnmente el tema de los niños “agresivos”, que canalizan la ira en forma de agresiones a otros, a veces incluso a los padres. Niños que pegan, muerden o empujan a otros desde muy temprana edad y que son una fuente de preocupación muy grande para sus padres. Hoy, Mónica intentará aclararnos un poco este tema que a veces es un enorme motivo de estrés.

¿Por qué pegan los niños?

A lo largo de la infancia temprana, los niños pueden pegar por diversos motivos. En etapas en las que el lenguaje expresivo está poco desarrollado, puede ser una manera de comunicarse, de iniciar la interacción social.
También puede ser una forma de buscar reacciones emocionales en los demás y experimentar con ellas.
Asimismo, puede producirse como reacción de autodefensa o de ataque ante una situación que perciben como potencialmente amenazante o peligrosa.

monica serrano

¿Es frecuente?

Sí, es frecuente. Los niños expresan su agresividad natural, muchas veces pegando. Interactúan frecuentemente desde esta expresión agresiva, resuelven los conflictos o las situaciones que les hacen sentir en peligro, en muchas ocasiones, así.
Es frecuente y es natural, lo que no quiere decir que deba permitirse.

¿Qué otras manifestaciones de la agresividad son comunes?

Gritar, insultar, escupir, empujar… son manifestaciones de la agresividad que suelen darse en niños pequeños, hacia otros niños o adultos. Hemos de tener en cuenta que la agresividad es algo biológico, que está presente en todos los seres humanos.

¿Qué hacemos los padres cuando un niño pega?

En este punto hemos de diferenciar dos supuestos: que peguen cuando participan en juego de lucha o que peguen como acto de defensa o ataque.
Cuando se trata de un juego de lucha, en el que todos los participantes se sienten cómodos, es importante que el adulto permita esta experimentación de la agresividad, la pelea, el movimiento brusco. Es importante recordar que este juego debe permitirse sólo cuando todos los que lo están practicando se sienten cómodos y que el adulto ha de supervisarlo y limitarlo cuando alguno de los niños participantes ya no quiera seguir jugando.
Cuando no se trata de juego de lucha, si no que un niño está agrediendo a otro por cualquiera de los motivos que se explicaron en la primera respuesta, el adulto ha de poner un límite claro y contundente: “no te permito pegar a otras personas”.
El límite se pone para evitar que el niño pegue a otra persona o, si ya lo ha hecho, que no lo repita. Una vez evitada la agresión, es importantísimo escuchar al niño que ha pegado o quería pegar a otro, hay que dedicar tiempo a los sentimientos.
El niño que pega puede estar sintiéndose mal, puede estar sintiéndose amenazado, en peligro, asustado o estresado, y eso hay que escucharlo y acompañarlo.

¿Cuál es la intervención que debería producirse en las escuelas ante un niño que pega?

La misma, límites, escucha y acompañamiento emocional. La realidad es que para poder hacerlo así necesitamos tiempo, y esto es algo de lo que no disponen los adultos en las escuelas normalmente.

¿Y si nos pega a nosotros?

Lo mismo que si pega a otros niños. Poner el límite, evitar que nos pegue o que nos vuelva a pegar si ya lo ha hecho y, cuando estemos todos a salvo, escuchar y acompañar.
La escucha nos va a ofrecer mucha información de qué es lo que podría estar estresando al niño.
Es de sospechar que el niño está estresado cuando pega con frecuencia, sin motivo aparente, durante un período prolongado de tiempo.

¿Qué se debe hacer con los niños agredidos? ¿Qué le dirías a un padre cuyo niño está siendo agredido por otro?

Que le escuche y le acompañe emocionalmente y que, si es algo reiterado, quizás sería positivo intervenir de manera directa sobre las habilidades personales de autodefensa. Con esto no me refiero a técnicas de defensa personal física, si no a habilidades emocionales y sociales esenciales para defenderse de posibles agresiones. En mis cursos para padres, este tema es uno de los que más interés suscita.

Esperamos que os haya resultado útil.

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