Los niños y las verduras

Las verduras, ¿a algún niño le gustan? Lo de las verduras es, probablemente una de las batallas más recurrentes en las casas con niños. Tú que sabes que hay que comer verduras y tu hijo que piensa que lo verde es malo por principios. Tú que insistes porque te preocupa que tu hijo esté desnutrido. Y tu hijo que se atrinchera, lo espurrea todo y prefiere quedarse sin comer. Tú que te pones nerviosa y tu hijo que entra en una rabieta de esas que a la larga sólo se solucionan con una magdalena, o algo incluso menos saludable. Todas las que hemos tenido hijos sabemos lo que se pasa con el tema de las verduras. Y todas en algún momento lo hemos hecho fatal.

Los pediatras insisten por un lado en que se debe comer de todo y por el otro en que no se debe obligar a los niños a comer, nunca. De la relación con la comida en la primera infancia dependen un montón los hábitos alimenticios que se tienen de adulto, aunque de adulto sin tu madre persiguiéndote es probable que no vuelvas a probar las espinacas en tu vida, si has aprendido a comer bien de pequeño es más fácil que comas bien de mayor. Pero con la comida se establece una relación no sólo nutricional, sino también afectiva. Hacer que toda tu familia odie la hora de comer es la mejor manera de conseguir que nadie coma bien, la comida es, además de un mecanismo imprescindible para la superviviencia, un acto social y cuando tenemos niños lo primero que tenemos que tener en cuenta es esto.

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No se debe obligar a los niños a comer, ni siquiera verduras. Pero se pueden usar algunos truquillos para que no les parezcan tan horribles y, en último caso, hasta les cojan el gusto. Hoy os traemos algunos consejos de expertos para que tus hijos se acostumbren a comer verduras.

1. Si comes verduras durante el embarazo es más fácil que tu hijo acepte su sabor después de nacer. Si además le das el pecho y comes verdura durante la lactancia el bebé aprenderá a relacionar el sabor de la verdura con el placer. Los bebés distinguen sabores desde muy pronto y para que acepten uno nuevo es más fácil si lo han probado incluso antes de nacer.

2. Deja que tus hijos elijan. Existen algunos estudios que dicen que los niños se autorregulan bien en cuestiones nutricionales. Esto no quiere decir que vayan a comer espinacas, sino que si les dejas elegir comerán suficientemente variado. Y para eso no hace falta comer espinacas nunca.

3. Permite a tus hijos que te ayuden en la compra. Hacerlos partícipes de las decisiones les da cierta sensación de control. Si en vez de manzanas tu niño elige peras, pues peras.

4. Come verduras tú. El mejor maestro es el que enseña con el ejemplo. Si tú no comes verduras es muy difícil que tu hijo las coma, querrá comer lo mismo que tú.

5. Déjalos ayudarte a hacer la comida. Participar en las tareas familiares es bueno no sólo para el tema de los hábitos alimentarios, sino incluso para la autoestima

6. Si tienes tiempo y ganas hay un montón de recetas con presentaciones especiales para que los niños coman verduras. Aunque a veces poner el tomate en forma de ratón hace que les dé más pena comérselo. Prueba, experimenta con texturas.

7. Hazlo fácil y variado. Cuanto más relajada estés a la hora de la comida, mejor para todos, ahora y en el futuro. Ningún niño del primer mundo se muere de hambre si tiene acceso a comida saludable.

Derechos de fotografía: danicuki, suppoprtpdx

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