Los exámenes, realmente ¿son necesarios?

Está más que comprobado: la educación de un país determina su nivel de desarrollo. Para medir la calidad de la educación existen evaluaciones o pruebas como PISA, o TIMSS, entre otros, y a pesar de que ahora se miden otros aspectos igual de importantes, como las metodologías y la inversión en los educadores, los exámenes siguen siendo la manera en la que se diagnostica y se clasifica el nivel de educación de nuestros hijos. Pero, los exámenes, sobre todo en primaria ¿son realmente necesarios? Si los niños no los tuvieran, ¿estudiarían o se esforzarían menos? Los exámenes, ¿es la mejor manera de comprobar lo que el niño sabe? Aquí te contamos los dos lados del debate. 

Siempre ha habido debates encendidos sobre cómo debemos educar a nuestros hijos. Según el académico Alberto Venegas Lynch, los debates abiertos son el medio indispensable y vital para confrontar distintas perspectivas y clarificar caminos”. Por eso, en Cuaderno de Valores, buscamos abrir debates educativos como el que publicamos hace poco sobre los pros y los contras de hacer deberes.

Exam

Sigue leyendo para saber qué dicen los expertos a ambos lados para que reflexiones y te preguntes si estás a favor o no de los exámenes en el colegio.

A favor de los exámenes están los modelos educativos que creen en promocionar la competitividad entre los estudiantes, y medir y controlar lo que sabe el alumno. Defienden los exámenes porque creen que ayuda a los niños a desarrollar su personalidad, confianza y su interés en estudiar.

Otro argumento a favor de los exámenes es este: ofrecen a los alumnos el poder de desarrollar las cualidades que necesitan para la vida, es decir: el esfuerzo y la paciencia, entre otros. Los que defienden los exámenes, dicen que sin ellos, nada motivaría a los alumnos a aprender y no prestarían atención en clase.

En este artículo del New York Times, la profesora Sandra Stotsky, asegura que los exámenes “son útiles porque ponen en evidencia tanto el esfuerzo del estudiante como del profesor.”

En contra de los exámenes se encuentra el investigador Ángel Díaz Barriga de la Universidad Nacional Autónoma de México, que cree que el examen “establece un falso principio didáctico: a mejor sistema de exámenes, mejor sistema de enseñanza”. Pero para Barriga, no hay nada más falso que este planteamiento. “El examen es un efecto de las concepciones sobre el aprendizaje, y no el motor que transforma a la enseñanza”.

Tal y como recoge este artículo, existen países como Francia, que “está inmersa en un debate para cambiar el sistema de evaluación porque las calificaciones no son objetivas ni señalan si el alumno progresa. Otro argumento de aquellos en contra de los exámenes, es la creencia de que el examen es “un método que encasilla, selecciona y margina al alumno”.

Pero también existen educadores y padres que prefieren un término medio: creen en los exámenes sí, pero que sean diferentes. En lugar de seguir insistiendo en el concepto antiguo del examen, aquel que obliga a memorizar, debería ser reemplazado por un examen de otro tipo, el que evalúa al estudiante de acuerdo a sus intereses y proyectos personales así como la capacidad de hablar en público y elaborar pensamientos propios. Entre las propuestas alternativas, también cabria destacar la autoevaluación y la socialización.

Si se empiezan a medir otras cualidades y habilidades, el alumno sentirá el deseo de mostrar lo que sabe tal y como ocurre en las escuelas Montessori, Waldorf, los centros Amarra Berri, el colegio Trabenco y los colegios de jesuitas de Cataluña, entre otros aquí en España. A nivel mundial, recordemos que el mejor modelo educativo, el finlandés, se caracteriza por no tener deberes ni exámenes estandarizados y por implementar un aprendizaje basado en la experiencia.

Entonces, quizás no sea una cuestión de erradicar el examen, sino entender el examen de otra forma, respetando el proceso de maduración del alumno y realmente preparándolo y capacitándolo para los desafíos que presenta la vida. Y tú, ¿qué opinas? ¿Estas en contra o a favor del examen?

Si quieres saber qué cosas deberían enseñarse en las escuelas, te animamos a acceder a este enlace.

Derechos de Imágenes: Woodleywonderworks, Alberto G

  1. MIGUEL HURTADO DE MENDOZA Responder

    Mi mejor experiencia para comprobar el nivel de lo “aprendido” en los alumnos, fue hacer un trabajo colectivo, por grupos, haciendo al final una “puesta en común”. La asignatura era “historia antigua”, en bachillerato. – Se eligieron por los alumnos (orientados por el profesor) los temas a desarrollar (Egipto, Roma, Grecia, Islam, etc), y se formaron grupos de trabajo, que se encargaban de buscar documentación en bibliotecas (entonces no existía internet), revistas, libros de consulta, diccionarios, etc. Con este material, se hacía un guión y un trabajo de “collage” con las imágenes seleccionadas, a las que se ponía pie o leyenda. Eso obligaba a los alumnos a “re-estudiar” el tema elegido para darle orden y continuidad, así como a resumir.
    Al final el trabajo se ponía en común con el resto de los compañeros, que también mostraban los suyos. Las clases eran un “hervidero” de actividad. El profesor unicamente orientaba o respondía a alguna consulta. Estaban entusiasmados.
    Ese curso TODOS LOS ALUMNOS aprobaron con “nota” la asignatura de Historia.

    • Educo Responder

      Hola Miguel. Nos ha encantado conocer tu experiencia personal. Realmente el aprendizaje colectivo es una forma muy positiva para que el alumno aprenda a la vez que interactúa con sus compañeros. Un saludo!

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