Los datos no mienten, las niñas y niños tampoco

La pobreza infantil en España queda patente al ver que las familias tienen serias dificultades para asegurar unas condiciones de vida suficientes para el desarrollo y bienestar de sus hijos, así como por la débil respuesta del Estado para garantizar los derechos de la infancia. Y en nuestro nuevo informe observamos que la situación empeora. Los datos no mienten —ni a nivel estatal y ni a nivel de Comunidades Autónomas—: más del 35% de los niños menores de 16 años están en riesgo de pobreza y exclusión social, y en ciertas Comunidades Autónomas como Castilla-La Mancha (40,8%), Extremadura, Andalucía, Canarias y Murcia, superan dicha tasa.

Para que la infancia sienta el bienestar, el Estado debe garantizar sus derechos, pero no sólo asegurar sus condiciones de vida mínimas, sino que estas sean dignas. Algo muy difícil en un momento en el que las desigualdades sociales aumentan cada día más en España: la pobreza crece y la riqueza se concentra a manos de cada vez menos personas. El bienestar de la infancia significa mucho más que asegurar unas condiciones de vida mínimas, y tiene que ver más con lo que dicen, piensan y valoran los propios niños.

“No puedo invitar amigos a casa porque me da vergüenza”, nos cuentan algunos niños a los que hemos entrevistado. Esto es la pobreza: humillación, autoexclusión, vergüenza, estigmatización y baja autoestima, que desemboca en bajas expectativas vitales. Es lo que se conoce como el impacto relacional de la pobreza que nos manifiestan niñas y niños al ser consultados sobre sus opiniones y valoraciones acerca de su propia situación y la de su entorno. Lo que les preocupa realmente es quedar excluidos de las actividades que otros niños de su edad dan por sentadas y la vergüenza por no poder participar en igualdad de condiciones, más que la falta de recursos en sí.

Informe Bienestar Infantil Educo 2015

Informe Bienestar Infantil Educo 2015

Así, nuestro informe El Bienestar de la Infancia Educo 2015, que acabamos de publicar, recoge también las expectativas de quienes han vivido esta etapa vital en el período de crisis económica más duro desde la democracia española, los escasos espacios de participación política que tienen y las posibles relaciones con el hecho de ser la generación más vulnerable al riesgo de pobreza.

Aunque parezca una cuestión de sentido común, lo que más valoran los niños o sienten que es importante para su bienestar es el poder transformador que tiene la calidad de las relaciones humanas.

Lee el informe completo: Informe Educo: El bienestar de la infancia en España 2015

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