Las cifras gritan que no se está haciendo nada

Hoy es el día mundial de los refugiados y, como cada año, nos vemos obligados a presentar las nuevas cifras, aunque lo que nos gustaría, en realidad, es poder hablar de una alianza global para terminar con todo este sufrimiento.

Y las cifras son alarmantes. Nos indican que se han batido un par de records: hoy tenemos el número de personas desplazadas y refugiadas más elevado desde la Segunda Guerra Mundial y el número más alto de solicitudes de asilo de niños, niñas y adolescentes que viajan no acompañados (que viajan solos).

En concreto, a finales de 2015, había en el mundo 65,3 millones de personas desplazadas, de las cuales 21,3 millones eran refugiadas, esto significa que 24 personas por minuto se vieron obligadas a abandonar sus hogares. Asimismo, del total de personas desplazadas, la infancia supone un 51 % y su situación parece haberse agravado: en 78 países se registraron 98.400 solicitudes de asilo de menores de 18 años no acompañados, un número sin precedentes desde que se lleva este registro.

Europol ha alertado de que al menos 10.000 niños y niñas que han llegado solos a Europa se encuentran en paradero desconocido y que gran parte de ellos han podido caer en manos de mafias de trata de personas con fines de explotación sexual y laboral. Solo en 2015, más de 95.000 niños no acompañados pidieron refugio en Europa: en Suecia, la mitad de los niños han llegado sin sus padres; en Italia, 12.300 y en Grecia, el 10% de los 22.000 niños están bloqueados en el país desde que se comenzaron a cerrar fronteras. Están en centros de detención porque los servicios de protección en Grecia y otros países siguen totalmente desbordados.

La crisis de refugiados que ahora vivimos es la consecuencia de problemas que vienen de años atrás y que la comunidad internacional no ha sido capaz de resolver. Como organización de defensa y protección de los derechos de la infancia hemos denunciado el acuerdo de la Unión Europea con Turquía, hemos solicitado vías seguras para la población migrante y, sobre todo, hemos pedido que se respeten los derechos de los niños y niñas en todos los países y que se los proteja en una situación de extrema vulnerabilidad como la que viven. Lamentablemente las cifras, esas que no nos gustaría haber contado en este artículo, nos gritan que nada se está haciendo, que la situación es dramática y que son los niños y niñas los que más están sufriendo.

Desde Educo queremos denunciar esta situación que atenta contra la dignidad de millones de seres humanos, fundamentalmente niños y niñas, y hacer de nuevo una llamada al Estado y a la UE para que cumplan con sus compromisos en materia de derechos humanos.

 

Derechos de imagen: Carles Darder

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