La segunda oportunidad de estudiar

Entre las poblaciones más desfavorecidas de India, acceder a la educación secundaria sigue siendo un sueño para miles de adolescentes y jóvenes. Muchos dejan las aulas al finalizar primaria –si no antes– para trabajar y ayudar a sus familias. Para ellos, la única oportunidad de continuar estudiando radica en las llamadas “escuelas nocturnas”, centros públicos que ofrecen unos horarios adaptados a su realidad.

Sin embargo, a pesar de contar con una larga historia en el país, este tipo de centros no ha gozado nunca de ningún prestigio social y han sido dejados de lado por los diferentes gobiernos, así como por las instituciones y entidades que trabajan en el ámbito educativo. El resultado: unas instalaciones a menudo deplorables y una mala calidad de la enseñanza que no estimulan precisamente la asistencia de los alumnos.

Un estudio realizado hace unos años por nuestra organización socia local Masoom reveló las malas condiciones en que se encontraban las escuelas nocturnas en Bombay, por lo que esta organización se propuso transformarlas. Desde hace unos años, Educo apoya este proyecto con el fin de mejorar la educación que imparten y que cada vez más niños y jóvenes desfavorecidos puedan estudiar en ellas.

Cinco escuelas en slums de Bombay

El proyecto, que se desarrolla en cinco de estas escuelas ubicadas en los barrios más marginales de la ciudad (Nanaware, Kirti, Sarvajanik, Modern y KMS), incluye la dotación de material educativo a los alumnos, la equipación de bibliotecas y laboratorios de ciencias, la formación de profesores y el acompañamiento a la dirección y el consejo escolar. A su vez, trabajamos con las familias de los estudiantes para sensibilizarlas sobre la importancia de la educación y tratamos de influir ante los gobiernos para lograr un mayor reconocimiento de estos centros y promover cambios en las políticas públicas.

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En estas escuelas, los alumnos acuden tres horas por la tarde/noche (de 18:30 a 21:30 h, un horario compatible con su trabajo diario), y cursan los tres cursos de Educación Secundaria Básica (lo que sería el equivalente a la ESO en España) con un plan de estudios adaptado que les permite seguir el currículo oficial y obtener la titulación correspondiente.

Como nos comenta el director de la escuela de Nanaware, B.S. Kadam, “el 90% de los alumnos provienen de las clases sociales más bajas. Para estos niños, nuestros centros son la única opción que les queda y suponen una bendición para ellos. Vienen muy motivados para aprender”.

Los resultados son claros: en el curso pasado, el porcentaje de alumnos que aprobaron el examen final de reválida en las escuelas que apoyamos llegó al 77%, mientras que en el resto de institutos nocturnos apenas llegó al 61%.

El éxito académico es evidente pero no es el único resultado de proyecto. Otro de sus objetivos es aumentar las tasas de matriculación. Así, nuestros técnicos visitan los domicilios y recorren las calles para detectar a adolescentes y jóvenes de 14 a 24 años que abandonaron los estudios prematuramente para animarlos a que se inscriban en las escuelas y acompañarlos en el proceso.

En este curso escolar, un total de 361 alumnos han iniciado las clases. Una cifra que sin duda se verá incrementada a lo largo del año gracias al esfuerzo de nuestros compañeros.

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