La realidad virtual: Un primer acercamiento 

Desde esta nueva sección, dirigida a aquellos padres que no están al día del entorno tecnológico de sus hijos adolescentes, te vamos a ir ofreciendo información para que estés a la última y sobre todo, para cultivar un mejor entendimiento y comunicación con tus hijos. Arrancamos con un tema que está dando mucho de que hablar y uno que cambiará nuestra forma de ver y sentir para siempre: la realidad virtual.

Seguro que sorprenderás a tus hijos cuando les digas que lo de la realidad virtual no es algo nuevo – ¡llevamos décadas experimentando! – y que las primeras “gafas” se inventaron en 1965. Bueno, realmente se inventó un casco visor de realidad virtual y la pantalla era una ventana a través de la cual uno veía otro mundo. El desafío entonces y ahora es hacer que ese mundo se vea real, actúe real, suene real y se sienta real. Pero, eso ¿cómo es?

Imagínate caminar por la cubierta de un barco pirata abandonado en el fondo del mar, poder alzar la vista y ver cómo pasan por encima tuyo tres mantas rayas y de pronto, viene nadando hacia ti una ballena y se detiene justo a tu altura mostrándote su ojo gigantesco. Es tan real que hasta asusta. Y es que durante el tiempo que dura esta experiencia, a ti te parece absolutamente real porque la realidad virtual engaña al cerebro. Lo que ves, lo vives y lo sientes.

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Aunque ahora existen guantes y trajes especiales que intensifican la sensación de realidad, basta con ponerte unas gafas o cascos de realidad virtual y conectarte a un dispositivo, ya sea a través de un ordenador o con un teléfono móvil para experimentarlo. Suena muy futurístico pero incluso hay gafas-visores hechas con cartón.

Sabemos que los adolescentes querrán experimentar la realidad virtual a través de videojuegos y puro entretenimiento. Pero no está de más que sepan que también se aplica en el campo de la medicina, la arqueología, las simulaciones de vuelo y la creación artística. Incluso, la realidad virtual hoy día está sirviendo para tratar fobias y ansiedades. Los contenidos ya creados y en desarrollo son ilimitados sobre todo en el campo de la educación. Cuéntales que gracias a la realidad virtual, no solo podrán experimentar cosas que en la vida real son imposibles como ir al espacio o volar sino que puede ser una herramienta poderosa a la hora de estudiar. ¿Cómo?

La realidad virtual permite viajar y poder acceder a museos, zonas de interés cultural y arqueológica sin moverse de casa. ¿Alguna vez soñaron con ver cómo era la edad de bronce? El British Museum les traslada allí para que lo vivan “en carne y hueso”. ¿Qué mejor lección de historia que vivirla?

Hablando de realidad virtual, no podemos obviar que nos encontramos con un alto riesgo de que nuestros hijos tengan acceso a contenidos explícitos sexuales en sus dispositivos móviles, no de forma intencionada sino inocente. Y es que la industria de la pornografía está siguiendo los pasos del cine y los videojuegos para ofrecer experiencias gratuitas. Hay investigaciones que sugieren que uno de cada tres niños de 11 a 14 años han visto pornografía en su dispositivo móvil. Así pues es mejor tratar el tema de forma proactiva con tus hijos y hacerlo mucho antes de lo que piensas. Si no lo hacemos se harán una imagen sobre lo que es el sexo en base a lo que dicen sus amigos o lo que ven en sus dispositivos, además, con la idea de que no podrán hablar con sus padres sobre sexo por vergüenza. No lo dudes, háblale de este tema cuanto antes mejor.

Como todo en esta vida, depende de cómo y cuanto lo uses. Por eso, mas vale que estemos informados. No solo para hablar con nuestros adolescentes con propiedad sino saber cuáles son los límites peligrosos. Nosotros, desde Cuaderno de Valores, somos pro tecnología pero también creemos que hay que seguir hablando con nuestros hijos, jugando al aire libre y disfrutando de actividades en las que la tecnología no tiene cabida.

¿Tus hijos ya te han hablado de la realidad virtual? Cuéntanos tu experiencia.

Derechos de Imágenes: Knight Center for Journalism in the AmericasMark Palumbo

 

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