La hazaña de enseñar a leer y escribir

“Cada día escribo en mi lengua materna lo que pienso. Entiendo lo que escribo. Me siento feliz de estar aprendiendo”. Con esta cita de uno de nuestros alumnos terminó su intervención nuestra responsable de educación en Malí, Aissa Haidara, que representó a Educo en la Conferencia anual de la Sociedad de Educación Comparada e Internacional celebrada entre el 5 y el 9 de marzo en Atlanta, Estados Unidos. Educo fue invitada para presentar la metodología que utilizamos en este país africano como buena práctica en la enseñanza de la lectura y la escritura a los más pequeños.

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El 52% de los niños y niñas malienses dejan la escuela antes de finalizar la primaria, un porcentaje que en la región de Ségou, donde Educo trabaja, asciende al 60%. Incluso los que, a pesar de todo, consiguen acabar, lo hacen sin haber adquirido los conocimientos básicos.

Y es que la mayoría de las escuelas en Malí usan el clásico programa tradicional en francés, una lengua que, sobre todo en las áreas rurales, la mayoría de niños y niñas no entiende. Este es uno de los principales impedimentos para que aprendan a leer y a escribir, la base de todos los demás conocimientos.

Para superar este obstáculo en la educación de la infancia maliense, llevamos a cabo, con la ONG local RARE, el proyecto Alfabetización equilibrada entre los cerca de mil alumnos –724 niños y 270 niñas– de primer curso de 16 escuelas rurales de Farako, al sur del país. Esta metodología se basa, entre otras cosas, en la utilización de palabras e historias en la lengua materna, el bambara, que tienen pleno sentido para los niños y se centra en la formación de los docentes, que aprenden a enseñar a leer y a escribir de forma lúdica y mediante el uso de la tecnología.

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Una de las claves del éxito de este enfoque reside en que la formación no se destina únicamente a los docentes, sino también a las Direcciones de las escuelas y a la Administración encargada de la supervisión. Además, organizamos una reunión mensual con los padres donde compartimos los progresos de sus hijos y les animamos a hablar con ellos acerca de lo que están aprendiendo en la escuela.

Cada escuela y cada clase han recibido un libro de registro para monitorear la asistencia de maestros y estudiantes ya que, según un estudio realizado en 2009 en el país, por cada 172 días de clase los estudiantes reciben solo 122 días en tiempo real de tarea. Durante las reuniones mensuales con los padres se discuten las ausencias si es que las hay.

Debido a los buenos resultados del proyecto, hemos extendido esta metodología a otras 23 escuelas de la misma zona, donde prestamos especial atención a los resultados de las niñas con el fin de promover su continuidad y éxito en la escuela.

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