Jugar a leer: la clave del aprendizaje

Aprender a leer y a escribir de una manera divertida, a través de canciones y de la radio. Esta es la exitosa fórmula que estamos aplicando en las escuelas rurales de Malí con las que trabajamos para combatir el fracaso escolar y que los más pequeños desarrollen las capacidades de comprensión lectora y de escritura “desde el primer trimestre del primer curso”, según los maestros.

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Una de las maestras de primer curso que han sido formadas en la nueva metodología de enseñanza

En el fondo del problema se encuentra la poca preparación del profesorado, un factor común en todo el país pero que se agrava en las zonas rurales más desfavorecidas. La mayoría de maestros no cuentan con la formación ni la titulación suficientes y este hecho determina que muchos niños y niñas no aprendan lo que correspondería a su edad y nivel. Un estudio realizado a nivel nacional indicaba que seis de cada diez niños de segundo curso todavía no sabían ni leer ni escribir. Sin esta base del aprendizaje, muchos repiten curso o acaban abandonando los estudios.

Canciones y juegos

El primer paso es, pues, formar a los maestros de primer curso en nuevas metodologías pedagógicas que sitúan al alumno en el centro y lo transforman de mero receptor de las lecciones a participante activo en el proceso de aprendizaje. Y esto es lo que hemos hecho con nuestra organización socia local RARE en 16 escuelas de Ségou y Pelengana. Un elemento clave en este proceso ha sido la utilización de las tecnologías en el aula. Las clases son ahora mucho más animadas y participativas. Desde los altavoces, una voz grabada va dirigiendo la sesión y marca los ejercicios a desarrollar, muchas veces con música y canciones, mientras los profesores y los alumnos van siguiendo los pasos. El “maestro virtual” explica lo que hay que escribir, lee textos infantiles, “canta” el abecedario con melodías, dirige juegos…

El aula ahora es un espacio totalmente diferente y la motivación de los alumnos se ha disparado. “Me encantan las clases con la radio”, comenta Niama Dembele, una alumna de primero en la comunidad de Farako. “Me gustan porque cantamos, bailamos, leemos, jugamos escribimos en la pizarra… lo mejor de todo son las canciones”.

Su maestra nos cuenta que con esta técnica educativa no salen ganando solo los más pequeños, que casi sin darse cuenta aprenden a leer y adquieren fluidez en la expresión escrita, sino también los mismos maestros: “Me ha servido para perfeccionarme, me ha dado una mayor confianza en mí misma, ahora tengo una relación mucho mejor con los alumnos”.

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