“Hemos recuperado nuestra autoestima como aimaras”

“Nací en La Paz, pero mis padres son de aquí, por eso me vine a trabajar cuando fallecieron mis abuelos. Me siento muy comprometida con esta región y con estos niños. Aquí he encontrado mi verdadera vocación. Virginia es profesora de primaria de la escuela Manuel Isidoro Belzú de Jesús de Machaca y participa en la formación con la que está aprendiendo nuevas técnicas para enseñar de forma más amena y efectiva.

Para Virginia, la formación le ha ayudado mejorar como profesora.

Para Virginia, la formación le ha ayudado mejorar como profesora.

Jesús de Machaca, una de las poblaciones originarias aimara más importantes del altiplano boliviano, es conocida por su permanente lucha para conservar sus tradiciones. Se constituyó en 2002 como municipio indígena, lo que significa que los habitantes escogen a sus dirigentes según sus usos y costumbres. Cada 21 de junio, día de Año Nuevo aimara, son elegidas las máximas autoridades, pero no toman posesión de sus cargos hasta el 1 de enero del siguiente año. Esta autoridad indígena anual convive con otra autoridad estatal elegida cada cinco años.

“La educación bilingüe nos ha dado la posibilidad de recuperar nuestra identidad cultural y nuestra autoestima. Antes se imponía el castellano en clase y sentíamos vergüenza de nuestras raíces. Mi padre, también profesor, nos prohibía hablar en aimara, decía que era perjudicial, y cuando llegaba a casa teníamos que hablar en castellano. Pero cuando se iba cambiábamos al aimara porque nos parecía más dulce. Ahora nos sentimos orgullosos de ser aimaras y de hablar nuestro idioma en cualquier lugar y en cualquier circunstancia sin temor”, nos cuenta Genaro, director de la escuela Alto de la Alianza.

Según Virginia, “los abuelitos les hablan a sus nietos en aimara, pero los más jóvenes, debido a la televisión y la radio, hablan más en castellano”. La formación que están recibiendo docentes como Virginia o Genaro, como director, facilita la enseñanza del aimara con imágenes, música y juegos. “Estamos rescatando nuestro idioma. Si trabajamos mucho puede llegar a ser valorado como lo es el quechua en Perú”.

Los niños aprenden mediante el juego y el arte.

Esta formación, impartida por Educo y la Fundación Machaqa Amawta, incluye talleres para aprender a enseñar a partir del juego y el arte, clases de informática y uso de nuevos materiales pedagógicos. Además, las escuelas reciben ordenadores con programas interactivos en castellano y en aimara para que los docentes preparen sus clases con los alumnos, ya que no existe material para enseñar esta lengua.

La relación chacha warmi –hombre mujer–, es muy importante en la cultura aimara para alcanzar el equilibrio y la armonía en la convivencia, ya que se considera que ambos tienen los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades. Estos valores se perdieron con el tiempo y, ahora, poco a poco, intentan recuperarse. “Romper con el patriarcado dominante durante tantos años es difícil, pero si trabajamos los cimientos, con los niños, podemos seguir avanzando. Mediante dramatizaciones, exposición de trabajos de los estudiantes, danzas y poesía hemos trabajado en clase y en la escuela con el objetivo de que exista una verdadera equidad entre géneros, cuenta Virginia.

Publica tus comentarios