Helado: ¿alimento o chuchería?

Llega el verano y con él, las ganas de tomarse un refrescante helado, ¿verdad? Las vacaciones y el calor son casi sinónimos de los helados porque… ¿a quién no le apetece un refrescante helado cuando las temperaturas suben?

Ya sea que paséis las vacaciones en la playa, la montaña o en vuestra casa, sabéis que vuestros peques os pedirán que les compréis algún que otro helado. Y aquí surge una de las grandes dudas de los padres: ¿es bueno darles helado a los pequeños? Porque, al fin y al cabo, el helado es una chuche, un capricho, ¿o no?

Desde Educo os invitamos a descubrir el valor nutricional del helado y os contamos cómo elegir el helado más saludable para vuestros pequeños. ¿Nos acompañáis?

El helado en la alimentación infantil

Los helados aportan diferentes nutrientes a la dieta de los niños, dependiendo de sus ingredientes. No es lo mismo un polo o sorbete que un helado de crema. En el supermercado, encontraréis cuatro grupos de helados: realizados a partir de nata o crema, de leche, de hielo (más conocidos como polos, granizados y sorbetes) y los helados especiales (para diabéticos, sin grasas o bajos en calorías). Cada una de estas variedades aporta diferentes nutrientes (en calidad y cantidad) a la dieta de la familia.

Pero entonces… ¿el helado es alimento? Sí, el helado es un alimento muy nutritivo y sabroso que aporta al organismo hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y minerales. Además, es una excelente opción para evitar la deshidratación: algunos niños pueden resistirse a beber agua, pero difícilmente se resistan a tomarse un helado.

Como siempre os decimos: no existen alimentos buenos y malos, todos los alimentos son buenos cuando se consumen en su justa medida. Los helados pueden incluirse en la alimentación infantil, siempre con moderación para evitar una ingesta de azúcares superior a la recomendada. ¡Aprovechad el verano y disfrutad en familia de un rico y nutritivo helado!

¿Polo o helado de crema?

Helados: ¿alimentos o chuches?

En anteriores posts compartimos algunos consejos sobre cómo elegir alimentos saludables en tienda, ¿os acordáis? Pues a la hora de elegir los helados para vuestros hijos debéis seguir estos mismos consejos. Solamente comparando podréis saber cuál es el helado más saludable para los peques.

La mayoría de los helados de crema aportan entre 200 y 250 calorías por cada 100 gramos, mientras que los de hielo apenas tienen calorías (unas 70 kcal./100 gr.). Pero no hay que basar nuestra elección solamente en las calorías. Recuerda que los pequeños necesitan hidratos de carbono como combustible para tener energía, jugar y corretear.

Prestad especial atención a los ingredientes de los helados antes de comprar alguno, y a ser posible escoged siempre aquellos que incluyan zumos o frutas naturales, ya que aportan vitaminas A y D. En el caso de los helados de crema, nata o leche, es conveniente controlar el nivel de grasas saturadas escogiendo aquellos que menor porcentaje tengan.

Una ventaja de los helados cremosos frente a los de hielo es su aporte de proteínas de alta calidad, así como de calcio, fósforo, potasio y magnesio. Sin duda, una buena idea para que los pequeños que se niegan a beber leche cumplan con los requerimientos diarios de calcio y minerales.

En conclusión: ¿polo o helado de crema? Vosotros debéis decidir, la realidad es que ambos pueden consumirse moderadamente. Si bien es cierto que el helado de crema aporta más minerales y proteínas, el helado de hielo es más reducido en calorías y grasas saturadas. La elección queda en vuestras manos. Y si queréis optar por una opción de helado más saludable, ¡apuntaos al helado casero!

Helado casero, ¡divertido y riquísimo!

¿Os animáis a preparar helado en casa? La gran ventaja del helado casero es que vosotros podéis escoger los ingredientes e incluir frutas y zumos naturales para que sean más ricos nutricionalmente. Además, ¡os lo pasaréis en grande al cocinar con los niños!

Helados caseros

La opción más rápida y sencilla es ¡poner un yogur en el frigo! Los petit suisse quedan riquísimos cuando se congelan. Pero si buscáis una idea un poco más sofisticada, ¿qué os parece preparar un helado de yogur y frutas? Si ponéis yogur natural, fresas, un poquito de jugo de limón y un poco de stevia (o azúcar) en la licuadora, obtendréis una mezcla muy cremosa que, al colocarla en moldes de helado durante al menos dos horas al frigo, ¡se convertirá en un helado de frutas! Esta idea podéis adaptarla a la fruta que más os guste: piña, melocotón, plátano, etc. Incluso podéis hacer el helado con trocitos de frutas o servirlo con ellas.

Helados caseros

Para los amantes de los frutos secos, os traemos también una idea que nos ha encantado: helado de plátano, nueces y chocolate. En Pequerecetas os explican cómo prepararlo  utilizando plátanos maduros, zumo de naranja, nata para montar, miel, azúcar, nueces y chips de chocolate. Recordad que podéis utilizar chocolate sin azúcar y sustituir el azúcar por otros endulzantes naturales.

Y si vuestros peques os piden un polo flash, esos clásicos tubitos plásticos con un líquido dentro que al congelarse se transforma mágicamente en helado, echad un vistazo a la receta de Sandra Mangas en Las recetas de la felicidad. ¡Podéis preparar vuestros propios polos flash con zumos de frutas naturales y sin colorantes! En el caso de que queráis minimizar el consumo de azúcar de vuestros hijos, recordad que podéis reemplazarla por Stevia, agave o miel.

Este verano, preparad helados caseros junto a los peques porque ¡el helado no es tan sólo una chuchería, es un buen alimento! Incorporad los helados de manera moderada a la alimentación infantil, ¡vuestros peques os lo agradecerán!

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