En la educación contamos todos

Mejorar la calidad de la educación y promover los derechos de la infancia es requisito indispensable para que los niños aprovechen al máximo sus años escolares. Con este objetivo, y en colaboración con la ONG local DEDRAS, llevamos a cabo en N’Dali, al norte de Benín, un proyecto que se centra en la formación y el empoderamiento de todos los actores implicados en la educación, así como la participación de los niños en la comunidad. Estos son los testimonios de algunas de las personas que participan en las distintas actividades del proyecto:

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“Mi nombre es Koba Gabriel y soy profesor de la escuela pública Marégourou B. Gracias a los cursos de lectura y escritura los alumnos han mejorado significativamente sus habilidades. Incluso los alumnos de otros cursos han querido venir a las clases de refuerzo, aunque se imparten los miércoles por la noche y los sábados por la mañana.”


“Mi nombre es Fouseni y soy padre de uno de los alumnos de la escuela. Yo no tuve la oportunidad de ir a la escuela y me costaba entender si mi hijo estaba avanzando o no. Como hay muchos otros padres en la misma situación que yo el maestro nos manda una hoja con colores para conocer el progreso de nuestros hijos. Al igual que con los colores en los campos de maíz, si la hoja es verde significa que la producción será buena, pero si la hoja es amarilla, naranja o roja, el campesino no pondrá demasiada esperanza en la cosecha. Mi hijo está haciendo un buen trabajo porque durante el curso pasado el profesor me mandó las hojas verdes tanto en diciembre como en abril y en junio.”


“Mi nombre es Ibrahim y soy director de la escuela pública de Bori. Gracias a una iniciativa del proyecto en el pueblo se ha creado un comité que trabaja en colaboración con el Centro de Promoción Social de N’dail y la Gendarmería de Bori para la protección de los niños y las niñas contra los abusos, en particular los embarazos en el entorno escolar. Felicito la iniciativa porque la educación no es solo una cuestión de escuela, sino un asunto de todos los actores del sistema educativo. El embarazo en edad escolar antes se consideraba un asunto familiar que debía tratarse en casa, pero ahora es un problema social que debe ser castigado. Espero que esta conciencia pueda influir en los estudiantes. Lo más interesante es que los padres están involucrados en la batalla contra esta lacra. Juntos podemos trabajar para reducir los embarazos en las escuelas.”


“Tengo 14 años y soy aprendiz de costurera. Hace un tiempo fui engañada por un hombre, que me mintió diciéndome que lo iba a hacer todo por mí, pero que tenía que quedarme con su madre en Malanville. Ahí me di cuenta del engaño, descubrí que lo que quería era aprovecharse de mí y tenerme como criada. Gracias a la comisión del pueblo que cuida a los niños, y especialmente al delegado, pude regresar a Bori. Ellos corrieron a ayudarme y también nos acompañan, a mis padres y a mí, con visitas y consejos. Prometo terminar mi formación antes de pensar en el matrimonio.”

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