El sueño infantil y su efecto en el aprendizaje: Entrevista a la Dra. María Berrozpe

A raíz del estudio que relacionaba la televisión con la cantidad de horas que duermen nuestros hijos queríamos profundizar un poco en el asunto del sueño infantil y de cómo la calidad de éste puede afectar a su aprendizaje. Para ello os traemos una entrevista con María Berrozpe, doctora en biología y responsable del blog de divulgación científica sobre sueño infantil El Debate Científico sobre la Realidad del Sueño Infantil, que recoge una de las probablemente más profusas revisiones sobre este tema a disposición de todos los hispanohablantes en internet. El Debate científico sobre el sueño infantil es un proyecto de recopilación de bibliografía científica que tiene como objetivo informar a los padres de manera rigurosa y neutral sobre la situación actual del mundo de la ciencia del sueño infantil. Un trabajo arduo y concienzudo que ha convertido a María en una de las personas que más sabe sobre el sueño de los más pequeños. Esperamos que os guste.

Sabemos que si bien el sueño afecta a todo el organismo, el cerebro es el que sufre su efecto más importante. ¿Afecta el sueño al aprendizaje?

Sí, de hecho existe ya un consenso general sobre el hecho de que el sueño está estrictamente relacionado con la memoria, el aprendizaje y la plasticidad neuronal.

Se sabe también que en la consolidación de los diferentes tipos de memoria juegan un papel muy importante las diferentes fases de sueño, en concreto la fase de sueño profundo de ondas lentas de NREM y la fase REM, aunque el papel específico de cada una todavía estar por determinar ya que todavía existe mucho debate en este tema.

Otro detalle importante es el que nos demuestran los experimentos realizados, en los que se comparan los efectos del sueño en el aprendizaje de niños y adultos. Se han observado importantes diferencias en el efecto que un periodo de sueño tiene en la consolidación de la memoria entre ambos grupos; además estas diferencias se han relacionado con las peculiares características de la arquitectura del sueño infantil. Todo ello indica que la arquitectura característica del sueño de los niños, con sus múltiples despertares nocturnos y su naturaleza polifásica o bifásica a ciertas edades, además de las diferentes proporciones de las fases del sueño NREM y REM, puede tener un papel fundamental en el desarrollo de sus capacidades cognitivas y su inteligencia.

¿Niños y adultos no duermen igual?

Para nada. El sueño es un proceso madurativo, no se duerme igual a los tres meses que a los seis, ni a los seis meses que a los seis años. Niños y adultos tienen arquitecturas del sueño completamente distintas. Por lo tanto es importante ser muy prudente a la hora de forzar un comportamiento del sueño para el cual el niño todavía no está preparado, o forzarle a dormir en unas condiciones que superan su capacidad de adaptación.

¿Cuáles son los requisitos para dormir bien?

Para dormir saludablemente, para poder abandonarnos al sueño, todos necesitamos sentirnos seguros y tranquilos. En situaciones de estrés el sueño se resiente, no solo cambia su duración, también su arquitectura. Por lo tanto, es muy importante considerar estos efectos del estrés sobre el sueño a la hora de forzar al niño a dormir en unas condiciones en las que se siente estresado. Bajo los efectos del estrés nadie duerme bien, y los niños en esto no son ninguna excepción.

También se ha demostrado que el bebé que duerme con su madre y toma lactancia materna tiene un sueño diferente al bebé que duerme en solitario y es alimentado con biberón. Y el problema es que las implicaciones que este descubrimiento puede tener a la luz de los conocimientos actuales sobre la influencia del sueño sobre el desarrollo neuronal infantil, no se están teniendo en cuenta por un sector importante de la pediatría del sueño.

maria berrozpe

¿Existen factores culturales que podrían estar afectando a la calidad del sueño de nuestros niños y por tanto a su futuro aprendizaje?

Vivimos en una sociedad en las que se fuerza a dormir a los niños en solitario a muy temprana edad. Esto va en contra de su instinto de supervivencia y provoca estrés. Un estrés que deja de ser manifestado mediante el llanto a base de terapias cognitivo conductuales basadas en dejar llorar. Se ha demostrado que aunque el bebé deje de llorar, sigue estresado. Como la tecnología del sueño se desarrolló estudiando al bebé que dormía solo (y era alimentado con biberón) como el sujeto modelo, se consideró que el sueño en estas circunstancias era el saludable. Pero a la luz de los conocimientos actuales podemos decir que esta visión podría estar fundamentalmente equivocada. Lo natural para el bebé no es dormir en solitario, es dormir con su madre y mamando a demanda.

¿Y los efectos?

Nunca se han estudiado realmente los verdaderos efectos sobre la arquitectura del sueño, su desarrollo y su influencia en el desarrollo cognitivo de los niños el hecho de que sean sacados tan prematuramente de su hábitat natural para dormir: en compañía de su madre o cuidador principal.

Se sabe que la falta de sueño tiene efectos muy importantes en las capacidades cognitivas y emocionales de los menores, pero como el sueño en solitario, forzado en gran medida a edades que sobrepasan las capacidades del niño de adaptarse de manera saludable, es lo “normal” en nuestra sociedad, los efectos que puede llegar a producir – debidos no solo al estrés que provoca sino a la falta de la estimulación sensorial que produce dormir en compañía, o la inaccesibilidad del pecho materno (lo que obliga al bebé hambriento a despertarse totalmente para reclamar a su madre) – han sido sistemáticamente ignorados por los investigadores.

Desgraciadamente, las técnicas de adiestramiento basadas en “dejar llorar” podrían estar teniendo un efecto sobre el sueño de los niños nunca analizado en detalle y por lo tanto, su efecto a largo plazo en las capacidades cognitivas y el aprendizaje es impredecible.

¿Qué dice la ciencia sobre el sueño infantil?

En el mundo de la ciencia del sueño infantil cada vez más profesionales cuestionan el paradigma dominante actual, abogando por una visión más interdisciplinar que respete la naturaleza de nuestros hijos, e integre todas las diferencias culturales existentes. Este cambio se ve perfectamente representado en el concepto de “bondad de ajuste” traído por el pediatra suizo Oskar Jenni al contexto del sueño infantil.

Bondad de ajuste. Nos gusta ése concepto. ¿Podrías explicarlo un poco?

La bondad de ajuste se produce cuando las capacidades, motivaciones y estilo de comportamiento del organismo y las demandas y expectativas de su ambiente están en concordancia. En este contexto podríamos decir que las estrategias de los padres – culturalmente establecidas – a la hora de dormir a sus hijos, que mejor satisfacen las necesidades e intereses de los adultos, pueden no estar en concordancia con las que mejor servirían a las necesidades de los niños y, por lo tanto, se produciría una pobreza de ajuste, lo que daría lugar a problemas del sueño infantil.

Citando textualmente a Jenni y O´Connors:
“¿Son los estándares culturales de nuestra sociedad óptimos para el desarrollo de nuestros niños? La gran diversidad en el comportamiento del sueño de los niños entre las diferentes sociedades y culturas, de hecho, puede estar indicando que un “estándar cultural óptimo” no existe. Por el contrario, las necesidades y los determinantes biológicos individuales deben ser tenidos en cuenta cuando hablamos de los problemas y los patrones del sueño infantil. ¿Son todos los niños capaces de adaptar sus requerimientos biológicos de sueño a las demandas definidas culturalmente? Particularmente, la “bondad de ajuste” entre las necesidades de niños individuales y sus ambientes culturales puede proveer de una base conceptual para la práctica clínica.”

¿Cómo deberían entonces dormir nuestros hijos?

Como nos venga a todos bien, incluyéndolos a ellos. Es cuestión de que cada familia encuentre su forma particular.

Derechos de imágenes: Educo, Namibnat.

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