El optimismo es bueno para la salud

La influencia del estado de ánimo en la salud es un tema que interesa cada vez más a los científicos de todo el mundo. El hecho de que a las personas positivas suela irles mejor o de que existan personas capaces de salir fortalecidas de situaciones vitales duras o incluso dramáticas no sólo fascina a mucha gente sino que, además, puede ser la clave para entender y ayudar a otras personas que sufren enfermedades o están pasando por momentos difíciles y ayudarlas desde un punto de vista científico.

La psicología positiva es una nueva rama de la psicología que estudia los mecanismos de la felicidad y el optimismo. Después de un par de siglos enfocada en el estudio de la enfermedad, empezar a estudiar la salud es un buen cambio de paradigma y la felicidad se empieza a estudiar también desde las neurociencias y otras disciplinas muy interesantes. Y son interesantes sobre todo los descubrimientos.

El optimismo see puede aprender

¿Sabías que el optimismo (entre otras características humanas como la resiliencia, la empatía o la compasión) se aprende y además es universal? Las personas nacen y pero sobre todo se hacen y, esto, sobre todo para los que nos ocupamos de la salud infantil, es muy, muy importante. Porque dicen los científicos que, además de universal y muy extendido, el optimismo es bueno para la salud.

Cada vez más estudios demuestran que el optimismo reduce los efectos del estrés, está relacionado con el bienestar e incluso que estar rodeado de personas optimistas mejora tu salud física en general. Ser optimista es un as en la manga, sobre todo frente a situaciones difíciles y lo mejor de todo es que el optimismo puede entrenarse (si eres adulto) y sobre todo aprenderse. Cuanto antes se empiece, mejor, que los adultos luego somos muy testarudos.

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Aprendiendo a ser felices

Para que nuestros hijos aprendan a ser optimistas lo mejor es que nosotros mismos seamos optimistas. Hacernos conscientes de las emociones positivas (alegría, orgullo, inspiración, compasión, etc.) que sentimos es el primer paso, porque en la mayor parte de las ocasiones pasamos por alto las sensaciones agradables.

Según la psicóloga Mónica Serrano, editora del blog ‘Psicología y Crianza‘  para criar hijos felices basta con seguir unos simples pasos:

  1. Potenciar la capacidad de disfrute de tus hijos. Los niños están “programados” para jugar. El juego es una de las mejores fuentes de emociones positivas en todas las edades, pero durante la infancia es fundamental.
  2. Evitar el catastrofismo. Vaya, que no hay que exagerar. Aprender a desdramatizar es un arte y aprender a relativizar es de justicia. Mira a tu alrededor. Hay gente con verdaderos problemas.
  3. Transmir a tu hijo que es capaz de lograr sus objetivos. Fomentar la autoestima y la sensación de capacidad es la mejor forma de educar niños optimistas. El optimismo no sólo tiene que ver con la esperanza en el futuro sino también con la confianza en uno mismo. Deja que tu hijo tome decisiones y permítele sentir lo que significa acertar.
  4. Ayudarle a apreciar sus cualidades.
  5. Reservar algún momento del día para hablar sobre acontecimientos agradables de la jornada. Enfocarse en los buenos momentos permite desviar la atención de emociones negativas y hacerse consciente de las cosas buenas.

Ser optimista no está reñido con ser consciente, el mundo necesita muchos arreglos. Pero no hay duda que son las personas optimistas, las que piensan que su esfuerzo vale la pena, las que tienen esperanza e ilusión, las únicas que lo cambian.

Derechos de imágenes: Whologwhy, eflon.

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