El lenguaje del cuerpo en familia

Hasta que no llegan a desarrollar el lenguaje verbal, nuestra relación con los bebés se basa casi exclusivamente en la interpretación de su lenguaje corporal. Esta comunicación funciona en ambos sentidos de manera que en los primeros años los bebés solo cuentan con su capacidad innata para interpretar gestos, posturas , expresiones faciales, tonos de voz y hasta olores y temperaturas corporales de sus padres y hermanos.

Como tantas otras cosas que ocurren en los primeros años de nuestras vidas se trata de algo que asumimos con naturalidad sin reflexionar demasiado sobre el hecho de que nos comunicamos de forma muy eficaz sin recurrir al lenguaje hablado. Se trata del lenguaje de cuerpo o body language, algo en lo que todos somos expertos pero sobre lo que rara vez reflexionamos. Estamos hablando de una serie de habilidades innatas y aprendidas que nos permiten decodificar e interpretar en centésimas de segundo mensajes emitidos por otras personas al tiempo que generamos nuestra propia comunicación.

El proceso tiene lugar de forma subconsciente e instantánea y es difícil de controlar. Esta espontaneidad del lenguaje corporal le otorga un carácter de credibilidad muy superior a la del lenguaje verbal. De hecho cuando hay contradicción entre las palabras y el lenguaje corporal solemos quedarnos con esta segunda versión.

Recuerda la última vez que alguien te saludó con palabras efusivas acompañadas de una sonrisa artificial o cuando tu hijo desvió la mirada al afirmar que ya había hecho sus deberes. En estos casos simplemente sabes de forma natural que hay una contradicción entre lo que se expresa y lo que se siente y asumes que lo que se siente es mas real. En la mayoría de las situaciones esto ocurre de forma inconsciente, por eso solemos hablar de intuición cuando algo no nos cuadra en la forma de expresarse de alguien.

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Veamos algunos de las expresiones corporales de los bebés junto con sus significados mas habituales y como podemos reforzar esa comunicación. Recuerda que se trata de una habilidad que ya tienes, de un lenguaje que ya dominas, por lo que en caso de duda tu intuición en la interpretación de los mensajes de tu bebé es la clave:

Dar patadas en el aire: suele ser la respuesta a algo emocionante como escuchar el grifo del baño, el timbre de la puerta o el gato del vecino. Suele venir acompañado de expresiones faciales de asombro y anticipación cuando no de carcajadas directamente. En estos casos no dudes en compartir y fomentar su emoción, en realidad este movimiento de piernas es fundamental para desarrollar los músculos necesarios para gatear.

Desviar la mirada: suele significar “necesito unos segundos para entender de que va esto” los bebés están procesando continuamente nueva información y a veces se saturan. Respeta su ritmo y no le abrumes con demasiados estímulos, necesita unos segundos de reflexión antes de pasar a la siguiente situación súper emocionante.

Frotarse los ojos: es un gesto universal de cansancio y en muchos casos se trata precisamente de una manifestación de rebeldía entre la excitación de seguir despierto y la necesidad de dormir. Facilítale un aterrizaje suave con gestos y tono de voz pausado. Es posible que al principio se sienta frustrado con esta contradicción interna pero si le ayudas con paciencia, se entregará finalmente a los brazos de Morfeo.

Empujar o alejarse de ti: este gesto suele comenzar al cumplir el primer año y revela la necesidad de independencia , es un “puedo hacerlo sin tu ayuda” gestual que hay que respetar y fomentar en la medida que tu hijo está despertando a confiar en si mismo y en el mundo que le rodea.

Recuerda finalmente que esta capacidad innata y aprendida de comunicar e interpretar a los demás se desarrolla sobre todo en la primera infancia. Tu bebé necesita estímulos constantes, de hecho se trata de una habilidad fundamental para el desarrollo personal y profesional durante el resto de su vida adulta.

Derechos de Imágenes: Qimono , RitaE

 

 

 

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