El castigo corporal sigue siendo una práctica habitual en el mundo

Hoy se celebra el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, pero desde Educo queremos denunciar que la protección de la infancia es una de las asignaturas pendientes a nivel mundial, especialmente en las escuelas. “La mitad de los niños y niñas de entre 6 y 17 años viven en países donde el castigo corporal en el colegio no está completamente prohibido, según datos de Unicef. Estamos hablando de más de 732 millones de menores de edad”, nos cuenta nuestra director José M. Faura.

El castigo corporal, ya sea en la escuela como dentro del ámbito familiar, tiene graves consecuencias en el desarrollo de los más pequeños, y no solo a nivel físico. “Los niños y niñas maltratados pierden la autoestima. Además, al haber crecido en un entorno violento, tienen más probabilidades de usar la violencia en su vida cotidiana cuando se conviertan adultos”, afirma Faura. Asimismo, empeora su capacidad de aprender y de comunicarse pacíficamente con sus compañeros de clase, lo que implica un mayor fracaso escolar.

Para luchar contra esta importante lacra, apostamos por la aprobación de leyes en las que se prohíba explícitamente el castigo corporal a menores de edad. Teniendo en cuenta que en muchos países esta práctica no está mal vista, también reclamamos una mayor implicación de los gobiernos para sensibilizar tanto a profesores como a padres y madres sobre sus consecuencias negativas.

Actualmente, trabajamos en las escuelas de Nicaragua, El Salvador, Bolivia, Senegal y Bangladesh promoviendo una educación sin violencia en las aulas. La eliminación del castigo corporal en los colegios supone una mejora importantísima en la conducta de los alumnos, que aprenden a relacionarse pacíficamente con sus compañeros, además de participar más en clase y de mejorar sus resultados.

 

Derechos de imagen: Benedic Belen

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