El acoso en internet: los extraños al acecho

Las redes sociales, los móviles e internet en general nos acercan a la gente. Nos permiten estar conectados aunque haya miles de kilómetros de distancia entre nosotros…y a la vez, permiten que los extraños se acerquen a nuestros hijos desde el anonimato o tras una identidad falsa.

No es por asustarte pero ¿sabías que según datos publicados en Chaval.es, el 2,1% de los padres reconoce que sus hijos han sufrido algún tipo de acoso por parte de extraños (adultos o niños mayores) en la web o a través del móvil? Desde Educo, nos preocupa el acoso y así como hemos hablado con anterioridad del bullying o acoso escolar, hoy hablamos sobre el grooming, el sexting y la sextorsión.

Grooming, el acoso sexual por internet o móviles

¿Has escuchado esta palabra? En España no es tan conocido el término grooming, aunque sí conocemos bien (lamentablemente) el término ciberbullying. El grooming es una clase de acoso online pero en este caso el acoso es ejercido por lo general por un adulto, aunque también se dan casos de jóvenes que ejercen acoso sobre niños (por ejemplo un adolescente de 17 años que acosa a un niño de 11 años).

Así como el ciberbullying se produce entre pares, el grooming se da de manera asimétrica, es decir que siempre existe una persona mayor que ejerce su influencia sobre un niño. La página web especializada Internet-Grooming.net define el grooming como un fenómeno que podríamos traducir como engatusamiento y que se utiliza para describir las prácticas online de ciertos adultos para ganarse la confianza de un (o una) menor fingiendo empatía, cariño, etc. con fines de satisfacción sexual (como mínimo, y casi siempre, obtener imágenes del/a menor desnudo/a o realizando actos sexuales). Por tanto está muy relacionado con la pederastia y la pornografía infantil en Internet. De hecho el grooming es en muchas ocasiones la antesala de un abuso sexual.

Como ves, no se trata de un tema que podamos tomar a la ligera. El grooming es un peligro potencial para nuestros niños. Como padres y docentes debemos tener los ojos abiertos y ante cualquier sospecha, actuar para proteger al menor.

Ten en cuenta que desde 2010, el grooming es considerado un delito en España cuando va seguido de un intento de encuentro físico con fines sexuales (artículo 183 Bis del Código Penal). Así que no lo dudes ¡y denuncia!

Cómo funciona el grooming

Como norma general, podemos determinar la conducta del groomer o agresor enumerándola de la siguiente manera:

  1. El extraño toma contacto con el niño con el fin de entablar una falsa amistad. Suele fingir ser un niño de la misma edad o de una edad cercana para no despertar sospechas e incluso, le hace creer a la víctima que tienen gustos similares (juegos, música, películas…). El contacto puede realizarse a través de las redes sociales, de los móviles, de foros o vídeojuegos.
  2. Una vez establecida la amistad, el groomer intenta ganar la confianza del niño para lograr encuentros cibernéticos “sexuales”.
  3. El acosador logra que el niño participe en actos de naturaleza sexual, ya sea a través del envío de fotos o la grabación de imágenes.
  4. Una vez obtenida la imagen, el ciberacosador o groomer amenaza al niño con difundir la imagen o el vídeo si no accede a sus pretensiones sexuales.
  5. Si el niño no pide ayuda, suele ceder a las peticiones del acosador para evitar la difusión de imágenes, llegando incluso a encontrarse con él personalmente. Es en este encuentro donde se produce el abuso sexual.

Aquí puedes leer diferentes casos de grooming que pueden ayudarte a hacerte una idea del proceder de estos acosadores.

Sexting y sextorsión, dos caras de una misma moneda

Sexting: sexo en móviles

Si bien los jóvenes pueden practicar sexting de manera consentida, conociendo con quien realizan toda clase de conversaciones e intercambios de imágenes y vídeos sexuales, también es posible que lo hagan con extraños. ¿Cómo? Veamos la situación de sexting con un extraño, paso a paso:

  • El acosador agrega al niño o joven a WhatsApp o algún sistema de mensajería, haciéndose pasar por otro niño o joven de su edad y le envía fotos atractivas simulando que son suyas (generalmente se trata de imágenes secuestradas en la red o de otra víctima).
  • El groomer gana la confianza del niño iniciando primero una amistad y luego una relación “símil amorosa” hasta lograr que el niño mantenga sexo a través del móvil o las redes sociales con él.
  • El agresor guarda las imágenes o vídeos del niño y le amenaza con difundirlas a menos que se encuentre con él en persona. Esto es lo que se denomina sextorsión o extorsión sexual.
  • Ante la amenaza, el niño puede buscar ayuda o acceder a la petición del groomer, llegando incluso a convertirse en víctima de abuso sexual.

Como ves, los extraños están al acecho. Acercarse a un niño o un joven a través de los vídeojuegos online, las redes sociales, los foros o los móviles es más sencillo de lo que piensas. Ganar su confianza puede ser “un juego de niños”, manipularles y amenazarles es sólo una jugada más para estos terribles agresores que se escudan en el anonimato para abusar de nuestros hijos.

Cómo proteger a los niños del acoso

Desde Educo creemos que lo primero que debemos hacer para cuidar a nuestros niños es prevenir el acoso online, para ello:

  • Enseña a tus hijos a no aceptar contactos en ninguna red social ni en el móvil a menos que sean conocidos.
  • Explica a tus hijos los riesgos de proporcionar imágenes o informaciones comprometedoras.
  • Enseña a tus hijos a proteger su privacidad online, esto incluye el manejo de su privacidad por parte de sus amigos (publicación de fotos etiquetadas en Facebook por ejemplo, en perfiles sin alta protección).
  • Habla con tus hijos sobre los peligros del sexting y del acoso online.
  • Dile a tus hijos que pueden contar contigo siempre y que tú estarás a su lado para ayudarles.

Pero… ¿qué se puede hacer si el niño ya está siendo acosado? Lo primero que debes hacer es denunciar. Acércate a las autoridades y ponlos al tanto de la situación. En paralelo, averigua la magnitud de la situación, es decir que debes hablar con tu hijo sobre las posesiones que el agresor tiene en su poder.

En segundo lugar, no se debe ceder al chantaje. ¿Por qué? Pues porque el mismo puede aumentar la fuerza del groomer al lograr nuevas imágenes de contenido sexual.

Luego, en el caso de amenazas online, utiliza un sistema de búsqueda de malware para asegurarte de que el agresor no tiene control sobre el ordenador. Una vez terminada la revisión, cambia todas las contraseñas.

Si las amenazas se producen en una red social o un vídeojuego, hay que aumentar las medidas de seguridad del mismo e incluso se puede cambiar de perfil.

Revisa todas las conversaciones y guárdalas. Consulta con la policía o un abogado para saber en qué ilegalidades ha incurrido el acosador y qué se puede probar. Recuerda guardar todas las pruebas de los sucedido, incluso a través del tiempo porque las situaciones de acoso online pueden “reavivarse” pasados unos años.

Si la situación continúa y las amenazas aumentan, recuerda que la denuncia es primordial y por supuesto, recuérdale a tu hijo que no debe ceder a las peticiones del acosador y nunca pero nunca debe encontrarse en persona con él.

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Derechos de las imágenes: Tjook, Joe Goldberg

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