El abuso entre hermanos puede tener consecuencias a largo plazo

Que los hermanos se pelean no es una novedad. Dependiendo de los años que se lleven y, a menos que sean muchos y se críen prácticamente como hijos únicos, los conflictos entre hermanos son el pan de cada día para todos los padres que tienen más de un hijo. Conflictos con el programa de la tele, por la atención de mamá, cuando les das a elegir entre parque o cine, si les preguntas si quieren sopa o espaguetis, por los juguetes, porque el mayor no quiere vestirse como el pequeño que quiere vestirse como el mayor… la posibilidad de que haya algún roce entre hermanos es casi infinita, diaria y a ratos agotadora.

Los conflictos entre hermanos es normal

Siempre que se juntan dos seres humanos existe una alta probabilidad de que se produzca algún conflicto de intereses. No es malo cuando se mantiene dentro de unos límites y cuando se produce entre hermanos incluso puede ser aprovechado para educar en valores y hacer eso que tanto nos preocupa a los padres de “socializar” a los niños. Aprender a vivir en sociedad es importante para todos y se aprende sobre todo en casa.

Las relaciones entre hermanos tienen algunas características que las hacen distintas al resto de relaciones. Entre hermanos la relación suele ser más horizontal, pero los hermanos no son “pares”, no son iguales; uno es más mayor, otro es más sensible, uno gestiona mejor el lenguaje, el otro es más cariñoso…Nuestros hijos son individuos distintos a nosotros, y sobre todo, distintos entre ellos. La asignatura más importante para los padres es aprender a conocerlos, para darle a cada uno lo que necesita. No poner etiquetas, no hacer comparaciones, no establecer competiciones ni fomentar las envidias es fundamental para que la relación entre hermanos se construya de una forma sana, porque las relaciones entre hermanos serán la base sobre la que se construyan el resto de relaciones entre iguales.

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No es cosa de risa

Y porque si el conflicto es normal, el abuso ya no lo es tanto. Cuando la relación está muy descompensada uno de los hermanos puede abusar del otro: reírse o mofarse de él, aprovecharse de su mayor fuerza física o mayor edad, o incluso herirle físicamente. Las relaciones de abuso son muy dañinas para la víctima (y en caso de niños pequeños también para el agresor) y si el acoso escolar es una situación muy perniciosa, cuando este acoso se produce en casa, el asunto es mucho peor.

Un estudio realizado en el Reino Unido y publicado en Pediatrics revela que el abuso entre hermanos puede tener consecuencias psicológicas adversas a largo plazo. Según este estudio los niños que viven una relación abusiva con sus hermanos pueden presentar mayor riesgo de depresión y ansiedad al entrar en la etapa adulta. El estudio se realizó a través de una encuesta a más de 2000 niños británicos que respondieron al cuestionario a los 12 años y después de nuevo a los 18.

Prestar atención a la relación entre los hermanos, aprender a gestionar los conflictos y darles herramientas para que las situaciones de abuso no se produzcan y sobre todo, para que no se conviertan en la forma habitual de relacionarse, es muy importante no sólo para tener un entorno familiar feliz y tranquilo, sino sobre todo a medio y largo plazo. La intervención de los padres debe ser inmediata y asertiva, aprendiendo a colocarse al lado de la víctima pero sin dejar de lado al agresor. Difícil, porque cuando dos hermanos se llevan mal es complicado dejar a un lado que los queremos por igual y actuar de forma firme, difícil pero imprescindible. Muchas veces basta con dar abrazos y dejar las cosas claras, pero si la situación persiste lo mejor es consultar con un profesional. Por ellos, por todos.

Derechos de imágenes: Rolands Lakis, Daniel Pink.

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