Desastres naturales que destruyen sueños

“La vida es sencilla en nuestro pueblo”, cuenta Biboy, de 12 años de edad y estudiante de la Escuela Primaria Buluang, en la provincia filipina de Camarines Sur. Pero cuando el súper tifón Nina –conocido internacionalmente como Nock-Ten– golpeó el archipiélago filipino el día de Navidad de 2016 todo cambió. Biboy aún se emociona hasta las lágrimas cuando recuerda el hambre, la lluvia y el calor después de la tormenta: “Las familias como la nuestra apenas podíamos comer. No teníamos dónde dormir ni sombra en la que resguardarnos”.

Koica-Filipinas


Biboy es uno de los más de 600.000 niños y niñas afectados por el súper tifón Nina. Para todos ellos se puso en marcha el proyecto EARLi (Education Assistance for Children and Rehabilitation of Livelihood Project), Proyecto de Asistencia Educativa para Niños y Rehabilitación de los Medios de Subsistencia, según sus siglas en inglés, que cubre los 39 barangays –barrios– más afectados de Nabua y Bato, en Camarines Sur, así como Libon, en Albay.

El proyecto EARLi tiene como objetivo asegurar el derecho de los niños a la educación, incluso después de los desastres. En este sentido, el proyecto incluye la rehabilitación de las aulas dañadas, la creación de espacios de aprendizaje temporales mientras se reconstruyen las escuelas y el reparto de más de 9.000 paquetes de materiales didácticos. Además, las escuelas y las comunidades están llevando a cabo jornadas acerca de la reducción y el manejo del riesgo de desastres centrados en la infancia para que los niños estén siempre incluidos en las acciones de preparación y rehabilitación ante los desastres.

La inauguración del proyecto EARLi tuvo lugar el pasado 26 de abril en el municipio de Libon y contó con la asistencia de 160 profesores, ganaderos, pescadores, oficiales comunitarios y niños. El proyecto, implementado por Educo y ChildFund Korea con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Korea (KOICA), se llevará a cabo durante nueve meses, de abril a diciembre, y beneficiará a más de 9.000 niños y niñas, más de 550 profesores, 750 familias y más de 500 miembros del Gobierno local.

“Por el momento continuaré soñando que un día conseguiré acabar mis estudios”, dice Biboy.

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