Cuidado con los punteros láser

Desde hace unos años vivimos una explosión en la compra de “puntero láser”, esos cacharritos que intentan estropearte los espectáculos de fuegos artificiales, hace que te enfades cada tres pasos porque no sabes quién te está apuntando a la pierna y desde dónde y quién, en realidad, son también bastante divertidos cuando te pones travieso. Pero, como todo, tiene sus peligros.

Los expertos avisan que ya han encontrado algunos casos de niños con lesiones oculares permanentes por culpa de estos cacharritos y que el problema, aparentemente es más común de lo que parece. Los punteros láser pueden producir en los niños visión borrosa, puntos oscuros o incluso lesiones permanentes y, según los expertos, que han recogido informes de niños entre 9 y 16 años no es un evento raro como podamos pensar.

El problema, según los expertos, es el etiquetado incorrecto de estos productos, principalmente los que se adquieren a través de internet en compras on-line. Un estudio anterior había revelado que los punteros láser suelen estar etiquetados con outputs de entre 1 y 5 miliwatios de potencia, una medida segura para la vista. Sin embargo el nuevo estudio determina que un porcentaje considerable de estos artilugios tienen potencias mayores a 5 miliwatios. El problema, según los oftalmólogos es que no podemos estar seguros de que el etiquetado sea correcto y por tanto no sabemos qué potencia real tiene nuestro puntero.

Las lesiones en niños se producen generalmente cuando miran al puntero directamente – algo bastante instintivo, por otra parte – o el láser incide en sus ojos reflejado en un espejo. Cuando el láser incide de forma oblicua las lesiones pueden ser indetectables y asintomáticas, pero cuando incide perpendicularmente a la retina la pérdida de visión central puede ser grave.

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¿Qué podemos hacer?

Según los oftalmólogos no existen tratamientos para este tipo de lesiones, por lo que el cuidado, aunque los casos no hayan sido muchos, habrá de extremarse en vista del incremento de estos “juguetes”.

Los oftalmólogos están ya pidiendo que se endurezca la regulación del etiquetado de estos productos. Pero mientras los padres tenemos que andar con ojo. Algunos consejos para minimizar el riesgo podrían ser los siguientes:

1. Comprar el aparato en una tienda seria mejor que en la calle o por internet.
2. Supervisar su uso por parte de los menores. El láser siempre bajo vigilancia si el niño es muy pequeño.
3. Asegurarnos de que nuestros hijos han entendido que no pueden mirar al puntero directamente, pero también de que no pueden apuntar a otras personas a la cara. O mejor, a ninguna parte, suele ser molesto.

Dicen los oftalmólogos que una vez que se ha producido la lesión ya no se puede hacer nada. Y por tanto, toda precaución es poca. El estudio se publicó en Pediatrics, la revista de la Academia Americana de Pediatría, en septiembre. Tenerlo en cuenta nos vendrá bien a todos.

Derechos de fotografía: Dittmeyer, M Pastor

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