Cuidado con los bastoncillos para los oídos

¿Vuestras madres también eran unas obsesas de los bastoncillos de los oídos? Pues los médicos dicen que es mejor que nosotros dejemos de serlo.

Los bastoncillos de algodón siguen usándose en muchas casas para limpiar los oídos de los más peques. Aquello, que podía ser un momento de “gustirrinín” o una tortura, según fuera el peque, ha de pasar a la historia, ya que es peligroso. Según los estudios de datos médicos que se realizan frecuentemente en EEUU, unos 236.000 niños fueron atendidos en las urgencias médicas por heridas causadas por estos aparentemente amables bastoncillos para los oídos en el periodo comprendido entre 1990 y 2010, lo que supone unas 13.500 lesiones anuales o lo que es lo mismo, unas 34 al día solo en ese país.

Según este análisis, el 73% de estas lesiones ocurrieron precisamente mientras se limpiaban los oídos de los niños, en contraposición con el 10% de heridas producidas cuando los niños jugaban con los bastoncillos o un increíble 9% de niños que se cayeron ¡llevando el bastoncillo en el oído!, si bien hay que especificar que el 77% de las lesiones de oído se produjeron porque los niños se estaban limpiando solos.

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La creencia de que el canal auditivo ha de limpiarse a propósito en casa es tan antigua como incorrecta. Es cierto, los oídos fabrican cera, pero, exceptuando las contadas ocasiones en las que la cera de los oídos puede formar un tapón que favorezca las infecciones y dificulte la audición, casos que debe resolver un otorrino, la realidad es que la cera de los oídos es un material aislante que protege precisamente de estas infecciones y sirve para mantener los canales auditivos sanos. Los oídos, como tantas otras cosas, son un “invento” maravilloso de la madre naturaleza y, en contra de lo que podamos pensar, se autolimpian ellos solos. Así que los padres no tenemos que hacer nada, excepto acudir a un profesional si pensamos que la cosa ha ido demasiado lejos, si apreciamos un tapón de cera exagerado o sospechamos que nuestro hijo no oye bien o tiene infecciones recurrentes.

Según los expertos, los bastoncillos para los oídos no solo pueden provocar lesiones en los canales auditivos sino que, paradójicamente, empujan la cera al interior del canal y hacia el tímpano, o sea, hacen exactamente lo contrario de lo que pretendemos hacer cuando los usamos.

El estudio concreta que 2/3 de los menores lesionados tenían menos de ocho años – después ya no se dejan, porque son más listos que nosotros -, y que, aunque la mayoría de los niños fueron dados de alta sin mayores complicaciones, en algunos casos el uso de bastoncillos para los oídos se ha asociado a mareos, vértigo e incluso daños en el tímpano.

Este estudio fue publicado en mayor en la revista Journal of Pediatrics y la conclusión según los expertos es clara: nada de bastoncillos para los oídos. Tus hijos seguramente te lo agradecerán.

Vía Healthday
Derechos de fotografía: Jeffery Turner, Ross Elliot

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