Cuidado con las pilas botón

Todos los niños tienen una buena temporada en la que se llevan absolutamente todo a la boca. La exploración oral del medio es una de las fases del desarrollo infantil y, aunque es normal y hay que permitirla, no deja de ser un engorro cuando tu pequeño cachorro decide investigar según qué cosas. “Eso es caca” es una de las frases más utilizadas por las madres y es que para un peque una piedra o una colilla del parque puede ser mucho más tentadora que el muffin mejor decorado de la pastelería. Si lo veo, lo cojo y si lo cojo lo tengo que chupar a ver qué es.

Porquerías aparte – la mayoría de ellas no son mortales de necesidad y no pasará nada tremendamente grave si un día descubres que tu hijo ha chupado un poco tus zapatos – el principal peligro de los niños cuando lo chupan todo es que aspiren cosas pequeñas, por eso los muy peques no deberían comer caramelos, frutos secos o palomitas – que vayan al pulmón provocando un riesgo muy alto, o que se coman algo potencialmente tóxico o dañino.

Uno de los peligros más ignorados por los padres es que el niño se trague un par de imanes de esos de las piezas magnéticas de los juegos – si es sólo uno no hay problema, tal como entró saldrá, pero dos imanes a la vez pueden atraerse entre sí dentro del intestino y provocar un agujero en las paredes intestinales bastante grave – y las pilas de botón.

pilas

Las pilas de botón son aparentemente inocuas y normalmente pasan por el aparato digestivo sin pena ni gloria y acaban en la alcantarilla sin más. Pero según los expertos, ante la sospecha de ingestión de una de estas pilas lo mejor es ir corriendo a urgencias y realizar una radiografía. ¿Por qué? Aseguran los pediatras que si una pila de botón se queda atascada en el esófago puede producir una descarga eléctrica que rompe vasos sanguíneos en el cuello, con el consiguiente riesgo.

Los síntomas de que tu peque puede estar en riesgo por ingerir una de estas pilas son, lo primero que diga que se ha tragado la pila o que detectes que falta alguna y después, tos, dolor en el pecho, sensación de objeto extraño o vómitos sanguinolentos.

Si sospechas que ha ocurrido un accidente de este tipo no dudes en acudir a urgencias. En la mayor parte de los casos no va a pasar nada grave, aunque puedes comprobar si la tragó durante los siguientes días, sólo hay que revisar el pañal, pero como decían en la tele: más vale prevenir que curar.

Derechos de fotografía: James Bowe, Kristoffer MC

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