¿Cuándo ir al oculista?

Aunque los bebés nacen con todas las estructuras de la vista desarrolladas totalmente dentro de la tripa no se ve mucho, así pues los seres humanos necesitamos un periodo de nuestra vida justo después del nacimiento para aprender a ver. Poner en marcha la vista es un proceso complejo que dura unos meses y aprender a ver es uno de los mayores entretenimientos de los bebés de pocas semanas.

Como dice el refranero, la naturaleza es muy sabia, y los bebés recién nacidos solo ven correctamente (es decir, son capaces de enfocar y transmitir la información que entra por sus ojos hasta el cerebro para procesarla) a unos 20-30 cm, más o menos la distancia que hay desde el pecho de mamá hasta la cara de mamá. El reconocimiento facial es una de las habilidades humanas más importantes y por eso no es extraño que sea esto lo primero que se practica.

A medida que va creciendo el bebé tiene que ir aprendiendo a enfocar objetos, cambiar entre distancias cortas y largas, empezar a calcular profundidades y sobre todo y aunque parezca muy simple, a usar los dos ojos a la vez y coordinarlos con la psicomotricidad.

Es normal que los bebés bizqueen al principio y los primeros meses no es motivo de alarma. Al menos podemos estar tranquilos hasta los seis meses. Si pasado este tiempo el bebé sigue sin coordinar bien ambos ojos lo mejor es acudir a un oftalmólogo.

La hipermetropía fisiológica también es común en los primeros años de vida. Algunos niños no ven bien de cerca durante los primeros años de infantil y suelen ser los maestros los primeros en detectarlo. En principio tampoco es motivo de alarma, pero un oftalmólogo es el profesional ideal para determinar si está indicado el uso o no de gafas y realizar un buen seguimiento (la hipermetropía puede corregirse al crecer).

Si tu niño nació prematuro, sobre todo si su peso fue inferior a los 1700 gramos, es imprescindible descartar retinopatías y otros problemas oculares derivados de la estancia en incubadoras.

Tener antecedentes familiares también es un buen motivo para acudir a un especialista durante el primer año de vida.

La madurez completa de la vista no se produce hasta los nueve años de edad, pero antes de eso es importante ir descartando problemas oculares en nuestros hijos. Y para ello lo mejor es acudir a un especialista. Si piensas que tu hijo es torpe y tiene mala coordinación – tira todos los vasos al ir a cogerlos, por ejemplo -, tiene dolores frecuentes de cabeza, si ves que se acerca demasiado al cuaderno o que entrecierra los ojos cuando quiere ver algo de lejos, no dudes en llevarte a un oculista. La vista es para los seres humanos probablemente el sentido más importante, cuanto antes empecemos a cuidarla, mejor. Y por suerte, las gafas ahora están hasta de moda.

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