Constructora de su futuro

María Alba tiene 16 años y acaba de finalizar cuarto de secundaria en el colegio de su pueblo, a 130 kilómetros de la capital de Nicaragua, Managua. Vive con sus padres y sus hermanos. Ella es la mayor. Aparentemente es como todas las adolescentes, pero tiene algo que la hace diferente. Ha sabido sobreponerse a las dificultades en una zona rural caracterizada por la pobreza.

Siempre le ha gustado participar, pero hasta antes de los 11 años era muy tímida y le daba miedo opinar en clase porque pensaba que los demás iban a reírse. Sin embargo, pudo más su voluntad de integrarse en las actividades que Educo impulsaba en la escuela y en 2012 empezó a participar, junto a otros 99 niños y niñas, en la formación sobre protagonismo estudiantil.

protagonistas

Las protagonistas estudiantiles promueven y defienden los derechos de la infancia.

 

Así, María Alba superó miedos, aprendió a interactuar con los demás, comprendió cómo hacer valer sus derechos y, principalmente, cómo ponerlos en práctica. Para ella, el apoyo de docentes y padres de familia es muy importante porque así las personas adultas logran sensibilizarse y comprender que los niños tienen derechos y capacidad de tomar decisiones. “Si las personas adultas no nos hubieran apoyado, no hubiéramos podido participar y menos ayudar a los demás niños a hacer valer sus derechos”, asegura.

Se describe como una chica activa, llena de autoestima y consciente de sus derechos, que le gusta ayudar a los demás, compartir sus ideas e interactuar: “Ser agente de cambio tiene un gran significado para mí, porque así he podido trabajar con los demás, mi opinión es tomada en cuenta, he podido hacerles ver que lo que uno quiere lo puede hacer y que nadie puede decidir por nosotros”.

Todos debemos tener metas para poder llegar a ser alguien en la vida. En mi caso siento que si no hubiera participado en estos procesos como protagonista estudiantil me hubiera conformado con el bachillerato, no hubiera pensado en seguir estudiando, ni mucho menos en tener una meta y en llegar a cumplirla”. Su sueño es llegar a ser traductora de inglés y ya está trabajando para conseguirlo. El año pasado terminó el curso básico que le servirá para estudiar la licenciatura en inglés el próximo curso. Albita ya empezó a construir su futuro.

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