Con sumo cuidado

¿Quién está enseñando a nuestros hijos a ser consumidores responsables? Toma nota de algunas actitudes que podéis empezar a practicar juntos desde ya.

Como padres del siglo XXI nos encontramos con una nueva responsabilidad en la educación de nuestros hijos. Vivimos en un sistema económico basado en la comunicación publicitaria que estimula el gasto constante. Se trata de una realidad que nos rodea como adultos y de la que nuestros hijos no van a estar ausentes por mucho que queramos protegerles del ruido ambiental que produce el consumismo. En este entorno, ¿quién está enseñando a los más pequeños a discernir entre el sano deseo de tener algo y la tormenta perfecta de voces persuasivas que se cuelan a través de sus muchas pantallas?

¿Quién está explicando a nuestros hijos como desenvolverse con criterio en este nuevo tablero de juego?

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En general confiamos en que de forma natural se vaya creando este escudo de defensa ante el marketing invasivo y el exceso de mensajes publicitarios.

Sin embargo, niños y adolescentes componen uno de los grupos sociales más atractivos para las marcas. Por mucho que intentemos evitarlo van a ser bombardeados por sugerentes mensajes comerciales a edades demasiado tempranas en las que ni siquiera pueden entender la intencionalidad comercial de estos.

Esta dificultad para identificar la intención comercial de las marcas se agrava por la dificultad creciente de diferenciar publicidad y entretenimiento. Las grandes marcas infantiles crean campañas multimedia que incluyen televisión, sitio web, vídeos en YouTube, Facebook, videojuegos… junto a la publicidad convencional.

Tengamos en cuenta que los mas pequeños no son capaces de entender que los anuncios que se camuflan en su entretenimiento tienen la intención de venderles cosas. En muchos casos son capaces de referirse a sus juguetes por el nombre de la marca incluso antes de saber hablar.

¿Qué podemos hacer como padres para compensar esta situación y sobre todo para introducir el pensamiento crítico que van a necesitar como consumidores adultos más adelante?

  • Hazles conscientes de este tablero de juego invisible e incluso convierte el aprendizaje en una actividad lúdica y divertida en la que se trata de averiguar cuando nos están intentado vender algo. Se trata de que tomen consciencia de la realidad de marketing en sus vidas y de que desarrollen una mirada crítica hacia los mensajes de las marcas. Por supuesto esto solo va a empezar a ocurrir a partir de una cierta edad pero es importante que entiendan desde sus primeros años las reglas del juego.
  • Tan importante es que aprendan a posponer la recompensa inmediata ahorrando para colaborar en la compra de un juguete como que te vean comparando productos y precios en la tienda o internet. Reflexionar en voz alta sobre el verdadero valor y necesidad de algo puede ayudar mucho.
  • Pídeles que te acompañen al supermercado con un lista de la compra en la que se indique para que vale cada producto y el presupuesto inicial previsto del que no hay que pasarse.
  • Como en tantas otras cosas tu ejemplo va a ser clave. Enséñales a distinguir entre caprichos y necesidades reales con tus propias decisiones de compra. Haz cálculos en voz alta, compara productos e implícales en crear periodos de prueba en casa para decidir si un producto responde a la publicidad de los fabricantes.

Recuerda, no se trata de estresarles sino más bien de que incorporen el pensamiento crítico como una práctica natural que modere la excesiva presión del marketing infantil.

Derechos de Imágenes:  vborodinova,  Vincetia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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