¿Cómo se dice “zorro” en aimara?

Hoy volvemos a hablar del proyecto de educación bilingüe que desarrollamos en comunidades aimaras de Bolivia porque en los municipios donde trabajamos, San Andrés de Machaca y Jesús de Machaca, en la región del lago Titicaca, los niños y niñas han sido los protagonistas de sendos festivales organizados para compartir experiencias de este modelo educativo intercultural y buscar la implicación del conjunto de la sociedad.

Cada festival contó con un numeroso público, formado en su mayoría por familias, niños, docentes y en general vecinos de las comunidades que integran estos dos municipios (26 en el caso de Jesús de Machaca y 11 en el caso de San Andrés). Los niños recitaron cuentos y poemas en lengua aimara que habían preparado en clase y se organizaron actividades de pintura, teatro, danza y juegos para reivindicar la cultura de este pueblo precolombino marginado durante siglos.

La ausencia de tradición escrita en esta lengua ha sido uno de los principales obstáculos en el proyecto y ha obligado a hacer un esfuerzo de investigación para poder editar en aimara libros, material didáctico y un software específico para usar en las escuelas. Asimismo, se han formado a los maestros para que puedan impartir enseñanza en esta lengua, además de en español, y se han recuperado saberes ancestrales vinculados al respeto a la tierra y a la convivencia en armonía con la naturaleza.

Equidad de género

Con ello, no solo se refuerza la identidad cultural de esta comunidad indígena, en consonancia con la nueva Ley de Educación boliviana que reconoce los derechos de los pueblos precolombinos, sino que también aumenta su autoestima y facilita el aprendizaje de los escolares, ya que ahora inician la enseñanza en su idioma materno y en clase tratan temas y objetos que les son cercanos.

El proyecto, que desarrollamos junto a la ONG local Fundación Machaqa Amawta y con la colaboración de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD), hace especial énfasis en educar en la equidad de género como un valor fundamental para luchar contra la discriminación que tradicionalmente ha existido hacia las niñas y mujeres en estas sociedades.

La intervención busca la implicación de las comunidades para que sientan como propio este modelo educativo y pretende servir como modelo de referencia para otros pueblos indígenas de América Latina.

(PD. Por cierto, “zorro” en aimara se dice “qamaqi”)

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