Cómo no ser un padre helicóptero

Seguro que has oído el término padre helicóptero. Pero, ¿sabes lo que significa exactamente? Cómo no serlo dependerá de que lo comprendas. Esta metáfora que apareció por primera vez a principios de 1969 en el libro “Between Parent & Tennager” del Dr. Haim Ginott designa a padres sobreprotectores y demasiado involucrados que creen que querer a sus hijos y ser un “buen” padre es protegerlos de cualquier mínima cosa y asegurarse de que tengan éxito en aquello que deberían ser capaces de lograr aunque no quieran. La cuestión es que las consecuencias de esta conducta pueden ser nefastas para el niño. ¿Te ves reflejado en esta definición?
Terminas los puzles que tus hijos empiezan, resuelves todas las peleas, incluso les pelas la fruta si te lo piden… ¡Es hora de dejar de ser un padre helicóptero!

Aunque lo hagas con la mejor de las intenciones, lo cierto es que no te estás dando cuenta de que a la larga tus hijos serán personas dependientes, que no sabrán tomar sus propias decisiones, cuidar de sí mismos o hacer frente a situaciones difíciles.

Piénsalo bien: Les estás privando de la oportunidad de aprender de sus errores. Y a esto se suma que en el futuro sufrirán cuando no sepan cómo lidiar con el fracaso, la decepción o el dolor, al tiempo que no serán capaces de asumir la responsabilidad de sus errores, y terminarán culpando a los demás de sus problemas.

En 2008, Edward Deci y Richard Ryan publicaron la Teoría de la Autodeterminación. Según ésta, las 3 necesidades que todo ser humano necesita cubrir para un desarrollo saludable son: autonomía, confianza en sus habilidades y sus logros y sentir que son amados y cuidados.

En 2013, Holly H. Schiffrin y Miriam Liss utilizaron esta teoría para medir los efectos que había tenido la educación sobreprotectora en los estudiantes universitarios. Lo que descubrieron fue que aquellos chavales con padres demasiado involucrados tenían socavadas las 3 necesidades en algún punto. En ellos también hallaron mayor grado de depresión y ansiedad, así como una insatisfacción general con la vida. En otras palabras, si los padres resolvemos los problemas de nuestros hijos, entonces los niños pueden no desarrollar la confianza y las competencias para hacerlo por sí mismos.

En cualquier caso, si eres un padre helicóptero, no estás solo. El síndrome está tan extendido hoy día que se han llegado a producir situaciones tan delirantes como que en un colegio de Arkansas el director decidió colgar un cartel en la puerta con el mensaje: “STOP. Si vino a dejar el almuerzo, libro, tarea, equipo, que su hijo olvidó, por favor dese la vuelta y salga del edificio. Su hijo aprenderá a resolver problemas en su ausencia”. Así lo relata la periodista Ana Del Barrio en este artículo de elmundo.es

Cómo no ser una padre helicóptero

Cómo dejar de ser un padre helicóptero

Como la mayoría de los malos hábitos, es difícil dejar de ser un padre helicóptero, pero no es imposible. Ahí van algunos consejos que puedes aplicar día a día:

Acepta que tu hijo no es perfecto: No va a cortar las zanahorias perfectas ni siempre va a sacar matrículas de honor. Guíale para conseguir sus metas pero deja que decida cuándo, cómo y en qué quiere mejorar.

No soluciones sus problemas: Puedes seguir siendo su paño de lágrimas y escucharle atentamente pero siempre que le hagas reflexionar sobre qué ha ocurrido y hacer que asuma las consecuencias de sus actos y busque la solución.

Anímale a asumir riesgos: Es la única forma de que aprenda a tener confianza en sí mismo si los consigue y de aprender a lidiar con el fracaso, la decepción o el dolor si no.

Di no: Dado que tu hijo está acostumbrado a que le soluciones todo, seguro que te seguirá pidiendo ayuda para todo. Atrévete a negársela con la frase “puedes hacerlo por ti mismo”.

¿Te sientes padre helicóptero? ¿Qué haces para remediarlo?
Derechos de Imágenes: USAG Humphreys, David Goehring

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