Cómo enseñar a tus hijos a trabajar en equipo

Trabajar en equipo no es una habilidad necesaria única y exclusivamente en el colegio, es una habilidad que empleamos en numerosos aspectos de nuestra vida: familia, amigos, etc. La etapa escolar, sin embargo, es un excelente momento para enseñar a nuestros hijos cómo adquirir esta capacidad ya que a esta edad empiezan a socializar en clase, a través del deporte, de las actividades extraescolares, etc. Saber desarrollarla es clave, ya que vivirán numerosas situaciones en las que tendrán que emplearla a lo largo de su vida adulta.

El trabajo en equipo requiere que un grupo de personas trabaje cooperativamente para conseguir un objetivo común. Para que esto resulte efectivo, es necesario que todos los miembros del equipo respeten las habilidades y opiniones del resto. Ésta es, por tanto, una actividad altamente social que implica interacción e intercambio de ideas y acciones desde la tolerancia. Ser parte de un equipo permite a tu hijo pasar del pensamiento intrapersonal (individual) al interpersonal (comunicación con otros). Ayudará, por tanto, a fortalecer sus habilidades sociales y emocionales al mismo tiempo que desarrolla su comunicación, mejora su confianza y le hace sentirse parte de un grupo.

Saber trabajar en equipo no sólo consiste en respetar a los demás, tus hijos también deben estar dispuestos a esforzarse, pedir ayuda cuando sea necesario, confiar en otros y ser responsables. A continuación exponemos las 5 formas de enseñar a tu hijo a trabajar en equipo.

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5 formas de enseñar a tu hijo a trabajar en equipo.

1. Enseñar respeto

Desde pequeñitos muéstrales la importancia de escuchar a los demás, no sólo a los adultos (padres, profesores) sino también a sus pares o iguales. Hazles ver cómo se presentan a sí mismos y cómo se comportan frente a los otros, haz que comprendan por qué hablan mal o incluso pegan a los demás. O por ejemplo, si tu hijo llega tarde a un entrenamiento de fútbol sin ningún tipo de remordimiento, señálale que está faltando al respeto tanto a su entrenador como a sus compañeros de equipo. Es importante señalarles este tipo de conductas porque el respeto es algo que, una vez que se pierde, es muy difícil recuperarlo.

2. Darle oportunidades

Tu hijo no aprenderá el valor de formar parte de un equipo a menos que le des la oportunidad de estar en uno, porque a participar se aprende participando. Si el niño muestra interés por el deporte, busca uno de equipo en el que pueda participar; si le encanta cantar, encuentra un coro al que esté dispuesto a unirse, etc. Enfoca sus intereses particulares a actividades donde entre en juego el grupo. Además, en casa, proponles hacer cosas juntos, puede ser desde un proyecto de arte colectivo hasta una obra de teatro. En este contexto es importante que ellos decidan qué rol desempeñar dentro del equipo, pero también es interesante que les animes a intercambiar roles. Por otro lado, otra buena actividad son los juegos de mesa, aunque deberás corregir a tu hijo si se pone demasiado competitivo.

3. Ser su mejor ejemplo

Ten por seguro que tus hijos aprenden de ti: tú eres su mejor ejemplo. En casa, ten cuidado con lo que dices delante de ellos. No animes al niño a degradar a otros niños (ni rivales ni miembros del equipo) o hacer trampa para ganar. Usa esas circunstancias para enseñarle lo importante que es hablar de lo que se siente, buscar una solución equipo y ser un jugador valioso. Observa además tu conducta en los eventos deportivos u otras actividades extraescolares. ¿Cómo te comportas? Si no eres capaz de controlar tus impulsos o no mostrar respeto por otros, tu hijo probablemente se comportará igual. De hecho, una de las bases de la violencia en el deporte, desgraciadamente tan de moda en la actualidad, radica en que el hecho de que los propios padres, movidos por una insana competitividad, son intolerantes, irrespetuosos e incluso llegan a las manos con otros padres u el árbitro en campeonatos de ligas menores. Esto da un pésimo ejemplo a los pequeños jugadores. Piensa, ¿quieres convertir a tu hijo en alguien así?

4. Respetar las reglas

En la mayor parte de la actividades en las que hay que trabajar en equipo hay que cumplir unas normas, ya sea las pautas que se marcan para un trabajo en clase o las reglas del juego de un deporte. El niño que sabe trabajar en equipo, respeta estas tanto dentro como fuera de la clase/campo. Anima a tu hijo a hacer lo que el entrenador/profesor le diga y a asistir a todos los entrenamientos y prácticas. Porque, cuando un miembro del equipo cumple las normas, genera confianza en los otros miembros del equipo. Los demás le mirarán y nunca se preocuparán porque sabrán que es legal.

5. Aceptar críticas

A veces estar en un equipo puede ser complicado para un niño. Seguramente haya otros niños que sean mejores que tu hijo y tu hijo puede tener dificultades para hacer frente a esto. Ayúdale a aceptar las críticas del profesor/entrenador, de otros niños y sobre todo, de sí mismo, ya que puede tener un nivel de auto exigencia muy elevado. Debe entender que una crítica o un error es un modo de aprender y mejorar. Si los aceptamos, aprendemos a valorar las opiniones de los demás, a valorarnos a nosotros mismos y hacemos todo lo posible para evolucionar, crecer, mejorar.

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Derechos de imagen: Wallsall Council, Makelessnoise, 

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