Cómo educar a tus hijos en la igualdad de género

Según cifras de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, desde enero hasta agosto de 2017 murieron asesinadas por violencia de género 35 mujeres en nuestro país. Esta violencia derivada de una sociedad machista, teje sus raíces desde la infancia. Pero la educación es el freno para parar los pies a esta lacra. Tanto padres como madres tenemos el poder de educar a nuestros hijos en la igualdad de género. Tú decides si quieres que tus hijos formen parte de una cultura que devalúa y deshumaniza a las mujeres.

Lo primero a lo que debemos hacer frente como padres es a nosotros mismos. Hemos crecido en una sociedad machista y llevamos interiorizadas muchas de sus ideas, prejuicios y normas. Por lo tanto, debemos empezar a cuestionarnos y ser conscientes de ello en las actitudes del día a día. Nosotros somos el mejor modelo para nuestros hijos.

De poco sirve, por ejemplo, que les enseñes a ser críticos con los roles de género que le transmiten sus películas y series favoritas (princesas con cintura de avispa, superhéroes que deben salvar el mundo), si después no tenéis en casa un modelo de comportamiento igualitario. Lo mismo ocurre si les muestras que no hay juegos o juguetes distintos según el sexo, pero luego les tratas de modo diferente a la hora de asumir las responsabilidades en el hogar.

Observa qué comentarios y actitudes tienen los niños para darte cuenta de lo que les estáis transmitiendo. No utilices lenguaje sexista, especialmente si aún son pequeños, y erradica cualquier muestra de prejuicio. Tendrás que hacerlo en innumerables ocasiones, y a veces te quedarás con la sensación de que no es efectivo, pero día a día el mensaje irá calando. Por ejemplo, ante respuestas del tipo, “eso es una cosa de chicas”, pregúntale por qué. No hay nada como confrontar a los niños con el prejuicio para incitarles a reflexionar.

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Una conversación sobre género y familia

Con los niños, hablar abiertamente sobre género y familia es otro modo de luchar contra la discriminación. Lo importante en estas conversaciones es fomentar valores como el respeto y la igualdad.

Algunas personas con disforia de género nacen con pene, pero en realidad se sienten mujeres y viceversa. Algunos niños tienen dos papás o dos mamás. Algunas personas no son un niño o una niña. ¿Has charlado con tus hijos alguna vez sobre esto? Habla con ellos, descúbreles todas las maneras de ser y de sentir de un ser humano, hazlo con total conocimiento y sensibilidad. Si desde pequeños empiezan a ver a otras personas como diferentes”, “otros” o “menos humanos” construirán un germen que les conducirá a aplicar violencia por creerse “seres superiores”.

Y esto también es aplicable a la relación de pareja de los padres. Si no tenéis una relación equitativa basada en el respeto mutuo puede ocurrir que tu hijo vea en casa que mamá cocina y luego friega, que su hermana hace más tareas domésticas que él a pesar de que no se le hayan pedido, incluso que cuando su madre se niega a hacer una actividad considerada “femenina”, su padre tiende a ridiculizarla o bromear sobre el asunto para quitarle hierro”. Ergo, el niño no sólo aprende que es “diferente”, no solo aprende que tiene “privilegios por ser hombre” sino que interioriza mecanismos en apariencia inofensivos como el humor para ejercer su poder.

Todas estas micro-agresiones contribuyen a que las niñas por su parte, se sientan anuladas, mal consigo mismas y vayan adquiriendo precisamente el rol que la sociedad machista espera de ellas.

Es de suma importancia, por tanto, que tus hijos aprendan por observación y a través de vuestros comportamientos que las relaciones sentimentales deben basarse en la igualdad y el respeto. Y este es un trabajo no sólo con los hijos sino también con la pareja. La “Guía para madres y padres que se preocupan por la violencia de género” puede ayudaros a identificar los estereotipos sobre los roles de mujeres y hombres en las relaciones de pareja.

Educar por una sexualidad desde el respeto

Al entrar en la adolescencia, nuestros hijos empiezan a experimentar con las relaciones de pareja, tanto a nivel romántico como sexual. Y es, en este último punto, donde también conviene que pongamos el punto de mira porque los índices de violencia de género entre adolescentes aumentan cada año.

Lina Gálvez, directora del Máster Universitario en Género e Igualdad en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, explica en un artículo para Aula Planeta: la iniciación sexual de los chicos en muchos casos no es ni en la escuela ni en la familia sino a través del porno encontrado en Internet”.

El tipo de relaciones violentas y vejatorias que se muestran en el porno junto con el amparo de vivir en una sociedad machista hacen que los adolescentes normalicen las conductas que ven en este tipo de contenidos. Además, para los chicos la sexualidad no es sólo una necesidad fisiológica, sino un mandato o exigencia social a través del cual se manifiesta su madurez. Es un atributo positivo, que les da prestigio social (aumenta cuanto mayor número de relaciones sexuales tengan) mientras que para las chicas es un atributo negativo ya que ellas no deben hablar abiertamente de sus relaciones sexuales, menos si están fuera de la pareja estable.

A esto se suma que cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia se hacen más patentes los estereotipos de género aprendidos durante la infancia. Las cualidades masculinas más valoradas son el poder y la fuerza, el valor, la firmeza, la autosuficiencia o la competitividad, mientras que las femeninas son la sensibilidad, la sumisión, la capacidad de perdón, la comprensión, generosidad, pasividad, debilidad y dependencia afectiva. Estas cualidades, consideradas más propias de las mujeres, anticipan una futura dedicación como cuidadoras, una necesidad de amparo y una falta de seguridad o autoestima que incrementan el riesgo de sufrir violencia de género.

Lo que debemos hacer como padres es condenar esto rotundamente. En casa debéis ser firmes. Tus hijos tienen que comprender que es inaceptable relacionarse así con una chica. Y si tienes hijas, asegúrate de que les llegue el mensaje de que jamás deben dejar que las traten de ese modo. Lina Gálvez recomienda que los adolescentes lean Trátame bien, Cómo compartir la vida en igualdad, y Guía de los buenos amores, para que comprendan la importancia de establecer relaciones sexuales y de pareja seguras, responsables e igualitarias.

Tampoco debéis tolerar que vuestros hijos hablen de un modo denigrante sobre las chicas. Ponle en antecedentes, habla con él abiertamente sobre sexualidad. Dile que es posible que al empezar el curso, a una niña se le hayan desarrollado los pechos, pero no por ello los niños tienen que hacerle comentarios soeces. ¿Cómo se sentiría él en esa situación?

Si además ve que los demás niños lo hacen, online o en persona, explícale que lo correcto es que les diga que eso no está bien. Si no se siente capaz de hacerlo, también puede explicarle a un profesor lo que están diciendo de la niña.

Desde luego que hay muchas más formas de educarles para mejorar su conducta personal, pero las básicas en el inicio de la adolescencia son el uso del lenguaje, el correcto comportamiento online y la no actitud permisiva porque si les enseñamos a no tomar partido, a ser sujetos pasivos frente a la agresión, estarán contribuyendo al maltrato de esas niñas, que en el futuro serán mujeres.

¿Has notado que tus hijos están influenciados por los estereotipos de género? ¿Qué hacéis en casa para erradicar los prejuicios?

Derechos de imagen: Pixabay

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