8 chicas, 8 becas, 8 de marzo

Hafija, Hira, Farzana, Umme, Sonia, Aklima, Mukta y Rita.

Recuerda el nombre de estas ocho chicas de Bangladesh porque con su empeño ellas cambiarán su sociedad, su país y el mundo.

Gracias a vuestras aportaciones hemos conseguido el SUPERRETO 8 chicas, 8 becas, 8 de marzo que os propusimos y todas ellas tendrán la oportunidad de seguir estudiando, alejándose así del trabajo y el matrimonio infantil y de los embarazos precoces.

Puedes descubrir sus historias y, si aún no lo has hecho, también aportar tu grano de arena para que otras chicas puedan seguir estudiando.

 

Mukta nos cuenta sus sueños:

Quiero ser alguien que cambie las cosas Educo Bangladesh
“Me llamo Mukta y tengo 16 años. Después de la muerte de mi padre, mi madre asumió toda la responsabilidad de mantener los gastos familiares. Quiero estudiar para conseguir un buen trabajo y así aliviar la lucha de mi madre. Quiero ser una buena persona y contribuiré al bienestar de nuestra sociedad.

Me gustaría ser maestra. Me gusta mucho cuidar a los niños y me siento muy bien cuando puedo ayudar a los demás. Actualmente formo parte del Foro de Infancia, desde donde tratamos de motivar a los niños y a sus padres sobre sus derechos. Me encanta jugar y me gusta mucho leer cuando tengo tiempo libre, me hace feliz.

Antes veía que muchos niños no iban a la escuela. Pero ahora sus padres son conscientes de la importancia de la educación. Es un cambio grande. Quiero ser una persona que ayude a cambiar las cosas en nuestra sociedad.”

 

Ella es Rita y esta es su historia:

Las mujeres pueden liderar el cambio Educo Bangladesh
“Soy Rita, tengo 15 años, y vivo con mis padres, mis hermanos y mi abuelo paterno en el slum de Jaforabad, en Dhaka. Mi familia emigró a la capital desde el sur de Bangladesh cuando yo tenía 10 meses de vida. Después de mi nacimiento hubo una inundación que se llevó nuestra casa. Mi Dadi, mi abuela paterna, se puso a gritar diciendo que ese desastre había ocurrido porque yo había nacido niña. Mi padre no pudo tolerar esta humillación y se fue de casa con nosotros a Dhaka. Mi abuela ahora ha cambiado, me quiere más que nadie y es realmente optimista con respecto a mí, ya que afirma que voy a hacer algo cuando crezca que les hará sentirse orgullosos.

Me gustan mucho las ciencias. El sueño de mi padre, y el mío, es que un día llegue a ser ingeniera. También me encanta jugar con mi hermana pequeña y leer. Y también me gustan mucho los helados, ¡durante todo el año!

Mujeres como Begum Rokeya, escritora bengalí, educadora, activista social y defensora de los derechos de las mujeres; Nishat Majumdar, la primera mujer bengalí en escalar el Everest; o Sheikh Hasina, primera ministra de Bangladesh, muestran cómo las mujeres avanzamos. Poco a poco el matrimonio infantil va disminuyendo, la escolarización de las niñas está creciendo y las mujeres están consiguiendo ser autosuficientes porque han sido educadas. El Gobierno está esforzándose y las mujeres están convirtiéndose en símbolo del éxito y el coraje.

Las mujeres pueden liderar el cambio de otras mujeres, especialmente aquellas que han tenido la suerte de recibir una educación. Sé que seré capaz de cambiar la situación de mi familia si recibo el apoyo de mis padres y de Educo. Con su apoyo sé que puedo contribuir al cambio en nuestra sociedad y conseguir que las mujeres seamos capaces de aprender, ser autosuficientes, levantar la voz contra la violencia. Así, poco a poco, las oportunidades serán las mismas para todos.“

 

Sonia nos cuenta cómo ve el papel de la mujer en su país:

Quiero estar al lado de las personas que lo pasan mal
“Tengo 14 años y me llamo Sonia. Mi padre lleva una camioneta y mi madre trabaja de empleada doméstica. Aunque trabajan muy duro, los ingresos que reciben son muy pocos para mantener a nuestra familia de seis miembros. Quiero estudiar hasta ser profesora y así poder ayudar a mis padres.

En Bangladesh, muchos niños no tienen acceso a una educación adecuada porque se encuentran en situaciones de pobreza extrema. Quiero trabajar para ellos sin cobrar nada. Me gustaría contribuir con mis conocimientos al desarrollo de la sociedad y estar al lado de la gente cuando están lo pasan mal. Me encanta enseñar a los niños durante mi tiempo libre. Me encanta pasar tiempo con ellos. Me hace feliz.
Todavía muchos padres no les permiten a sus hijos acceder a una educación. Creen que ponerlos a trabajar es más rentable que escolarizarlos. Pero cuando los niños tienen que trabajar están perdiendo su libertad, sus sueños y sus derechos. Quiero trabajar para esos niños y motivar a sus padres.”

 

Ella es Aklima y esta es su historia:

No solo podemos cambiar nuestro destino, también el de todo el país

“Me llamo Aklima y tengo 15 años. Cuando tengo tiempo libre me encanta leer, sobre todo novelas de detectives. Me gusta mucho ver películas de misterio y escuchar música. Cuando estoy más feliz es cuando estoy con mis mejores amigas.”
En Bangladesh las mujeres antes estaban privadas de la educación y la libertad de movimiento debido a las limitaciones sociales y religiosas. Ahora, muchas ONG están trabajando para mejorar esta situación y cada vez más mujeres son conscientes de sus derechos y pueden reclamarlos. Ahora tienen el coraje de levantar la voz contra la violencia y pueden protestar contra la opresión.

Aunque hay avances, todavía hay obstáculos que echan para atrás a las mujeres. Ellas necesitan tener valor y espíritu para luchar para seguir adelante. La sociedad todavía piensa que la educación de las chicas es innecesaria. En comparación con los hombres, las mujeres cuidan más a sus familias, pero sus esfuerzos ni se ven ni se oyen. Una chica debe tener el valor de decirle al mundo que no solo puede cambiar su destino y el de su familia, sino también el de la sociedad y todo el país.
El Gobierno está promoviendo leyes para asegurar y proteger los derechos de las niñas y las mujeres, prevenir y abolir la violencia contra ellas y asegurar el castigo a los culpables. Pero es necesario difundir esas leyes y políticas porque un gran número de personas todavía no son conscientes de que existen. Además del Gobierno y las ONG, especialmente los estudiantes deben presentarse voluntarios para difundirlos en todos los rincones. Si a una niña se le garantiza la libertad y se le da la oportunidad de florecer, ella puede llegar a mover una montaña.“

 

Umme nos cuenta cómo ve el papel de la mujer en su país:

Sé que conseguiré cumplir mi sueño Educo Bangladesh
“Las mujeres tienen que hacer equilibrios entre la familia y el trabajo y, si fallan en algo, apenas encuentran apoyo. Antes de que naciera mi hermana menor mi madre trabajaba y llevaba la responsabilidad de la familia al mismo tiempo, pero si por cualquier cosa algo no iba bien ella era la única culpable y tenía que oír malas palabras. Ahora me doy cuenta, pero en ese momento yo era demasiado pequeña para protestar.
Si queremos evolucionar como sociedad tenemos que respetar a los hombres y a las mujeres por igual. Pero no es solo un problema de los hombres, las mujeres también tienen que cambiar su manera de ver y tratar a las otras mujeres. Debemos salir de casa y aprovechar las oportunidades que se nos presenten, debemos ponernos en marcha con la ayuda de la educación, luchar por nuestros derechos y levantar la voz contra toda violencia y negatividad. Una chica no debe ocultar su talento, sino que debe explorarlo, descubrirlo y hacerlo florecer. Lo más importante es contar con el apoyo de la familia.
Mi infancia no ha sido nunca fácil. He sido testigo del malestar de mi familia y he tenido que cuidar de mis hermanos menores. Pero nunca he perdido la esperanza. Mi sueño es trabajar en una ONG y servir a personas en situación de pobreza. La vida no es un cuento de hadas, no es un camino en el que vas encontrándote personas que quieren ayudarte. Tienes que poner mucho de tu parte. Sé que conseguiré cumplir mi sueño y, para hacerlo, no dejaré ninguna piedra sin mover.”

 

Ella es Farzana y esta es su historia:

Estoy dedicando todo mi esfuerzo a los estudios
“Me llamo Farzana y tengo 13 años. Mi padre se trasladó a Dhaka desde nuestra aldea para trabajar, pero enseguida nos vinimos todos porque no podía enviarnos dinero de forma regular. Aunque mis padres querían que continuara mi educación, no hubiera podido hacerlo si no hubiera sido por la beca Educo a causa de la pobreza de mi familia.
En el futuro quiero ser médico. Me encanta escuchar música y explorar nuevos lugares con familiares y amigos. Los amigos siempre me dan una razón para sonreír.
Las mujeres están avanzando en mi país. Tenemos a nuestra primera ministra, que es una mujer. Poco a poco la sociedad está cambiando y apoya cada vez más a las mujeres. Los padres consideran y tratan de manera similar ahora a los niños y a las niñas y, aunque aún hay diferencias, gracias a la educación las mujeres están cogiendo confianza y demuestran todo lo que pueden aportar.
Ahora estoy dedicando todo mi esfuerzo a los estudios. Si sigo recibiendo el apoyo de todos sé que llegaré a ser doctora en el futuro. Estoy segura de que lo conseguiré.”

 

Ella es Hira y esta es su historia:

Si mi madre está a mi lado, olvido todo lo triste

“Mi nombre es Hira y tengo 17 años. Mi madre trabaja cosiendo en casa y mi padre era conductor. Vivimos en una habitación alquilada cerca de Banshbari, en la ciudad de Dhaka. Después de la muerte de mi padre toda la responsabilidad de mantener a la familia recayó sobre mi madre. Quiero seguir estudiando para conseguir un buen trabajo y ayudarla, ella siempre está luchando por nuestra familia.
Me encanta la música y dibujar. También me gusta actuar y, sobre todo, pasar tiempo con mi madre. Si ella está a mi lado olvido todo lo triste.
Me gustaría ser maestra para motivar y enseñar a los niños y a las niñas. Mi sueño es que todas las chicas tengan la oportunidad de estudiar, que desaparezca el matrimonio infantil y todas consigan hacer realidad sus sueños.
Soy la presidenta del Foro Infantil de Educo, desde donde trabajamos para concienciar a la gente sobre los derechos de los niños y las niñas. Nuestra sociedad tiene que cambiar y ser más consciente de los riesgos a los que se enfrenta la infancia.”

 

Ella es Hafija y esta es su historia:

Las letras de mis canciones cambiarán la sociedad. Educo Hafija“Me llamo Hafija y tengo 15 años. Mi padre trabaja en una tienda de muebles y mi madre trabaja cosiendo en casa. Vivimos en una casa alquilada en Dhaka. Somos cuatro hermanas y un hermano.
Quiero estudiar para poder ayudar a mis padres. Ellos luchan todos los días por nuestro bienestar, pero les cuesta mucho pagar mis gastos de educación.
Me gusta cantar, escuchar música y dibujar. También hacer cosas nuevas como figuras con arcilla. Me gusta mucho bailar y viajar, escuchar historias y leerlas. Me gusta estar con mi madre, me hace muy feliz.
Quiero ser cantante. Me gustaría abrir una escuela de música con clases divertidas para niños y niñas que tienen talento, pero no tienen la posibilidad de estudiar debido a la pobreza. Las letras de mis canciones cambiarán la sociedad.
Quiero trabajar para mi país. Mi sueño es que un día mi país se llene de bosques verdes y que esté libre de basura.”

 

Publica tus comentarios